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Fachada del Tribunal Supremo, en Madrid / EFE

La banca gana: el Supremo decide que sea el cliente el que pague por las hipotecas

Los magistrados acuerdan en una votación muy ajustada cambiar el criterio de las últimas resoluciones y evitan una corrección valorada en 5.000 millones

06.11.2018 20:16 h.
5 min

La banca ha ganado. El Tribunal Supremo ha decidido tras un debate que se ha prolongado durante dos días un cambio de criterio respecto a las últimas resoluciones sobre quién debe devengar el impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD) en las escrituras de préstamos hipotecarios. Tras una votación muy ajustada, con 15 votos a favor y 13 en contra, el pleno de la Sala de lo Contencioso-Administrativo ha decidido que sean los clientes los que deban devengar esta tasa. Es decir, dan un espaldarazo a la normativa vigente hasta la fecha.

Este apoyo al ordenamiento actual también supone un varapalo a cinco de los seis magistrados que forman parte de la Sección Segunda. Un tribunal que ya se ha hecho famoso por asegurar en un contencioso planteado por la empresa municipal de vivienda de Rivas Vaciamadrid (Madrid) que eran los responsables del préstamo los que debían abonar el gravamen. Es decir, la banca. La sentencia que ha provocado la polémica se hizo pública el pasado 16 de octubre.

Breve comunicado

La oficina de prensa del Supremo informa en un breve comunicado que, tras la prolongada deliberación, la mayoría de los jueces han decidido “desestimar los recursos planteados y volver al criterio según el cual el sujeto pasivo del AJD en los préstamos hipotecarios es el prestatario”. Indica, asimismo, que el texto concreto de las sentencias se hará público “en los próximos días”.

Ahora, los ponentes de la resolución deberán poner negro sobre blanco los motivos que se han esgrimido durante estas jornadas para llegar a esta conclusión. Y lo harán con una espada de Damocles encima, ya que es muy probable que la causa acabe en una consulta en Bruselas promovida por entidades de defensa de los consumidores.

Respiro al sector financiero

Más allá del procedimiento judicial, el resultado de la votación de este martes da un respiro al sector financiero español. Tras la crisis provocada por la devolución de las cláusulas suelo que se cobraron de forma indebida, tener que asumir el AJD ponía contra las cuerdas la cuenta de resultados de las entidades.

Además de propiciar otro pequeño terremoto operacional, ya que implicaba tener que destinar de nuevo a equipos de trabajo que se dedicaran a atender las peticiones de los clientes que querían reclamar la devolución del préstamo. De hecho, la transcendencia que tomó la resolución de Rivas Vaciamadrid provocó que algunos bancos recibieran las primeras peticiones en este sentido. También llevó a que se tuviera que valorar un cambio de criterio en las operaciones que se han firmado en el espacio de tiempo que se ha tomado el Supremo para analizar a fondo el caso.

Frenazo en las operaciones

Fuentes cercanas a los colegios notariales reconocen que se han frenado operaciones. Algunos clientes preferían esperar a que se aclarara quién debía pagar por este impuesto, que es diferente en cada comunidad autónoma, pero que oscila entre los 500 y los 1.000 euros por cada 100.000 prestados.  

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, había cifrado en 5.000 millones el impacto que supondría para la Agencia Tributaria tener que devolver el AJD de los últimos cuatro años. Por la mañana, anunció que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ya tenía un plan para evitar que el retorno de la tasa disparara el déficit público. Implicaba tener que negociar con la banca cómo se hacía la liquidación al mismo tiempo que se cobraba de las entidades bancarias.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante su comparecencia en el Senado / EFE

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante su comparecencia en el Senado / EFE

En este caso, el Estado siempre ha sido un objeto pasivo de la discusión. Su papel era el de recaudador del impuesto.

Crisis reputacional

El Supremo ha provocado que todos estos planes de contingencia se quedaran en agua de borrajas. Pero ahora deberá hacer frente al alud de críticas que le caerán por su marcha atrás en el cambio normativo. Otro dardo contra la reputación de la institución.

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