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La jornada 'Gestión del futuro', que ha reunido a los restauradores este viernes en la Fábrica Damm / DAMM

El aviso desesperado de los restauradores: el daño será irreversible de mantenerse las restricciones

El encuentro transversal con representantes del sector como grandes chefs, pequeños establecimientos y fondos de inversión concluye con una demanda a la Administración

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La hostelería se ha citado este lunes en la Antigua Fábrica Estrella Damm para encontrar posibles salidas de futuro ante la actual crisis en un evento en el que han sido recurrentes las llamadas a adoptar una política más aperturista en Cataluña con los bares y restaurantes. De lo contrario, advierten, el panorama gastronómico barcelonés se arriesga a salir de la pandemia con daños irreversibles, ante la sangría de empresas del sector en la ciudad y la situación de otras comunidades como Madrid, donde la restauración dispone de más aire.

“Las restricciones son importantes, pero se tienen que hacer con medidas. Tiene que haber una mayor apertura”, señala Carles Sitjar, PR & Gastronomy Manager de Damm, a Crónica Global . “Yo no entiendo lo del cierre a las cinco de la tarde, se puede trabajar perfectamente las cenas”, asegura el directivo de la compañía anfitriona del evento, que añade que además “hay unas restricciones comarcales que no tienen sentido, porque hay mucha gente a la que están arruinando”.

El caos de las medidas

“Esta manera de hacer de abrir, cerrar, abrir, cerrar... nos está perjudicando”, ha asegurado Paco Pérez, chef de restaurantes de lujo como Miramar, en una videoconferencia en el marco del evento. “La restauración no vive al minuto, sino con varios días de antelación”, recuerda.

En cambio, ha comparado la situación con la del sector en Alemania, donde también opera, para destacar el mayor nivel de implicación pública en las ayudas económicas que ha habido en otros países europeos. Miramar abrió en Semana Santa tras seis meses cerrado solo para encontrarse con el confinamiento comarcal días más tarde, aunque Pérez avanza que se mantendrá abierto los fines de semana. “Después del esfuerzo de abrir después de seis meses, volver a cerrar es caótico”, sentencia. 

“Falta apoyo”

Borja Molina, director de la cadena de restaurantes japoneses Nomo, advierte de que tras la pandemia el panorama gastronómico barcelonés puede salir menos reforzado que el madrileño. “Llevamos en Madrid ocho meses; cierre, no hemos sufrido ninguno. Hemos tenido las restricciones mínimas”, explica el responsable de la compañía, con establecimientos en ambas ciudades.

“La diferencia es que allí desde las administraciones se ha apoyado a la hostelería y se nos ha ido informando de los pasos, mientras que aquí la verdad es que nos hemos encontrado que los cambios iban de un día para otro”, lamenta el empresario. “Falta apoyo, nos tendrían que haber dado más ayudas o, como mínimo, las restricciones tendrían que haber ido más consensuadas con los restaurantes", apunta. 

“Selección natural” de empresas

Por su parte, Bruno González, de las pizzerías Grosso Napoletano, que planean hacer el camino inverso y desembarcar, desde Madrid, en Barcelona, señala que la restauración madrileña “está ahora en un momento mejor para esa selección natural”, la crisis del coronavirus. Augura que "va a provocar el cierre de numerosas empresas”. “Hay una parte de legislación que es la que pesa y nuestros compañeros de Barcelona la están sufriendo especialmente”, añade.

Según González, “quizás falta un poco de sensibilidad sobre la importancia que tiene sobre el PIB un sector como es el turismo, la restauración y la hostelería. Quizás a futuro se tenga más en cuenta”. Un futuro con el que, a pesar de todo, se muestra optimista. “La demanda va a volver”, concluyen los empresarios que han participado en el evento. El desiderátum que esperan conseguir con un poco (o mucho, en el caso catalán) de ayudas de lo público.