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El hispano-mexicano César Cernuda, presidente de Microsoft Latam

Cernuda Rego, vicepresidente de Microsoft, hace acopio de acciones de Gestamp

El mexicano de ascendente asturiano compra los primeros 10.000 títulos del fabricante vasco de ingeniería para automoción dos años después de entrar en su consejo

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César Cernuda Rego, el español con más responsabilidad en el gigante Microsoft, llevaba dos años como consejero de Gestamp, la multinacional vasca dedicada a la fabricación de componentes de alta ingeniería para la automoción, sin movimiento alguno a nivel accionarial. Hasta ahora.

El pasado 8 de mayo, desde su residencia en la ciudad estadounidense de Delray Beach, en Florida, comunicaba a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la compra de 10.000 acciones de la ingeniería bilbaína presidida por Francisco J. Riberas. Lo hacía dos días después de que la empresa celebrara la junta de accionistas y presentara las cuentas correspondientes al primer trimestre de 2019.

Ascendentes de la villa asturiana de Luarca

Hijo y nieto de oriundos de la villa marinera asturiana de Luarca, Cernuda Rego --nacido hace 47 años en la ciudad mexicana de Tampico-- entraba en el consejo de Gestamp nueve meses después de ser elevado a la cima jerárquica del gigante multinacional de la tecnología cofundado, junto a Paul Allen, por Bill Gates.

Tras dos décadas en puestos de responsabilidad en Europa, Latinoamérica y el Pacífico Sur, el economista mexicano era ascendido a presidente de Microsoft Latam y nombrado vicepresidente corporativo del grupo de telecomunicaciones. Tiene a su cargo la supervisión de un negocio que incluye 35 oficinas en 18 países, con casi 3.000 empleados y 80.000 socios de negocio.

Entrada en Gestamp con la salida a Bolsa

César Cernuda, que llegaba al consejo de Gestamp semanas antes de que la empresa de los hermanos Riberas se estrenara en Bolsa el 7 de abril de 2017, adquiría esas 10.000 acciones a un precio de 5,45 euros, con lo que desembolsaba 54.500 euros.

Un precio que está por debajo de los 5,6 euros con los que el fabricante vasco de ingeniería de automoción saltaba hace dos años al parqué, y muy lejos de los máximos de 7,2 euros que acreditaba en junio de 2018. Desde entonces, la guerra comercial entre Estados Unidos y China ha hecho mella en la valoración bursátil de de Gestamp.

Impacto de la guerra EEUU-China

Y este lunes, tras cumplir el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, su amenaza de subir los aranceles a los productos procedentes de China --otro 10% sobre unos bienes valorados en 200.000 millones de dólares, hasta llegar al 25%--, Gestamp volvía a cotizar por debajo del precio a que compraba las acciones César Cernuda. En concreto, lo hacía en 5,215 euros, tras un retroceso del 1,6%.

A partir de aquí, está por ver cómo impacta el nuevo órdago de Trump en el sector internacional de la automoción. Ya en el primer trimestre las continuas incertidumbres provocaban un descenso de la producción en todas las áreas en las que opera Gestamp, especialmente en Alemania, Reino Unido y China.

Gestamp aguanta el envite

No obstante, la empresa de los Riberas todavía aguanta el envite, con un aumento de los ingresos por el impacto positivo de los nuevos proyectos que entraban en operación, y que compensaban el retroceso generalizado del mercado de automoción.

Además, al margen de la coyuntura comercial internacional, el fabricante vasco anda inmerso en la búsqueda de nuevos desarrollos y soluciones para cumplir con los requisitos del vehículo eléctrico, así como para reducir peso para alcanzar los objetivos regulatorios de reducción de CO2.

Entre esos nuevos productos, la caja de batería representa una oportunidad adicional para Gestamp, con un aumento en el número de pedidos y varios programas adjudicados, o las soluciones de aligeramiento de peso para reducir las emisiones en los vehículos de combustión interna y aumentar la autonomía para los vehículos eléctricos.

Primer dividendo para Cernuda

Coincidiendo con las presentación de resultados, el mismo 6 de mayo Gestamp también celebraba en Bilbao la junta de accionistas, para certificar que, tras los 258 millones de euros de beneficios logrados en 2018, se distribuirá un dividendo equivalente al 30% de ese beneficio.

El 14 de enero ya se pagaban 0,065 euros por acción y el próximo 5 de julio se abonarán otros 0,07 euros por acción complementarios. Dividendo al que ya tendrá derecho el vicepresidente asturiano de Microsoft. En principio, de no adquirir más títulos hasta entonces, Cernuda recibiría 700 euros.