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Una pareja ante un técnico de la Agencia Tributaria en la campaña de la declaración de la Renta / EFE

Los asesores fiscales reclaman a la Agencia Tributaria que se relaje

Los profesionales señalan que hay un intento de la administración para recuperar “de golpe” los requerimientos paralizados durante la pandemia

7 min

Tiempo al tiempo. Con algo más de relajación. Los economistas asesores fiscales consideran que la Agencia Tributaria se debería relajar y no tratar ahora de recuperar “de golpe” el tiempo perdido durante la pandemia, con un sobrecargo de requerimientos a empresas y particulares. Es una de las peticiones del colectivo, como muestra una encuesta que ha presentado el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), que es el órgano especializado del Consejo General de Economistas (CGE), y que ha realizado el Instituto de Economía de Barcelona (IEB). En la muestra han participado más de 5.000 asesores fiscales sobre el conjunto del sistema tributario.

Y las aportaciones son claras. En un momento en el que la ortodoxia económica ha saltado por los aires, los economistas consideran que el sistema fiscal merece un cambio en profundidad. Hasta el 43,1% considera que el conjunto del sistema es peor que hace cinco años, que ya no responde a las necesidades de una economía como la española. Lo que se reprocha es el cambio constante en la normativa, la deficiencia del sistema de módulos en el IRPF, la complejidad por la actuación del poder público, y los elevados costes que supone el cumplimiento del IVA. Pero destaca, en especial, la “sobrecarga” de requerimientos y comprobaciones por parte de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria desde julio, una vez se levantó el estado de alarma.

Imagen general de una oficina de la Agencia Tributaria de Madrid / EP
Imagen general de una oficina de la Agencia Tributaria de Madrid / EP

Sobrecarga de requerimientos

La necesidad del Estado de no perder más ingresos, y de controlar la actividad económica, para, al mismo tiempo, conocer con exactitud el ritmo de la recuperación, ha llevado a esa situación que se califica de “sobrecarga”. Quien lo explica es el presidente del CGE, Valentí Pich, que ve bien la actitud del Gobierno de no subir la presión impositiva –por ahora--, pero que rechaza la posición de la AEAT. Su petición es que la Agencia Tributaria “no quiera recuperar el tiempo perdido de golpe”, una vez se ha constatado el aumento de los requerimientos en los últimos meses.

Esa es también la posición del presidente del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), Agustín Fernández, que ha visto un cambio de actitud en la agencia en los últimos meses. Si bien durante la reclusión social fue “adecuada, correcta y válida”, tras el fin del estado de alarma, y el reinicio de la actividad económica “se están recibiendo en los despachos demasiadas actuaciones de comprobación y hay una sobrecarga” de esos requerimientos.

Presión fiscal

Pero, ¿cómo se ha producido ese cambio? En los meses de reclusión, la agencia operó con sistemas de teletrabajo, según Fernández, lo que provocó una interrupción de plazos administrativos, y, por tanto, el desplazamiento en el tiempo del periodo de resolución de cuestiones. Eso se debe sumar a las actuaciones periódicas de revisión y comprobación de la AEAT.

La discusión de fondo, en todo caso, estriba en la conveniencia de subir o bajar impuestos. El Gobierno, por ahora, no ha incluido una subida en la presión fiscal en los preparativos del presupuesto para 2021. Los profesionales fiscales, en todo caso, rechazan, y lo hace hasta el 86,5% de los encuestados, que el Impuesto de Patrimonio cumpla los objetivos que justifican su aplicación. Y lo mismo ocurre con el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, que rechaza el 85,2%. Es decir, están reclamando una relajación de esos objetivos de recaudación, dada la actual situación.

El presidente del Consejo General de Economistas, Valentín Pich / EP
El presidente del Consejo General de Economistas, Valentín Pich / EP

Rechazo a las deducciones en Sociedades

Una de las ideas centrales que se suscribe es que el aumento del IVA no lleva a más ingresos. Al contrario. El 80,3% está de acuerdo con la afirmación de que el aumento de tipos acaba generando un aumento del fraude fiscal. Pero la queja más profunda se relaciona con el IRPF. Hasta el 77,1% entiende que el sistema de módulos provoca fraude fiscal y un 78,1% cree que, con ese sistema, de hecho, se paga menos de lo que se debería.

Otro elemento sustancial del sistema fiscal español es el impuesto de sociedades. En este caso, tampoco se aprueba la actual situación. Siete de cada diez profesionales señala que la deducción por I+D+I en el impuesto no cumple los objetivos, y ocho de cada diez tiene claro que las diferencias de presión fiscal entre el IRPF y el impuesto de Sociedades lo que provoca es un aumento de la creación de sociedades, como práctica de elusión fiscal.

Impuesto de Patrimonio

Todo ello lleva a los economistas fiscales a algunas peticiones, y la más clara es la revisión de esa deducción por I+D+I que estaría distorsionando el propio impuesto de Sociedades y mermando su recaudación. Porque ese es del flanco que se debería afrontar y no una subida general del impuesto, que se ve “ casi inviable” debido a la competencia fiscal internacional.

Y se tiene claro que será necesario una normativa tributaria “más estable, con mayor claridad, y que se adelante lo más posible su interpretación”, con la idea de que todo lo relacionado con un impuesto a la riqueza –como ha ido anunciando el vicepresidente Pablo Iglesias y Podemos—sería un error. El propio Impuesto de Patrimonio, prácticamente inexistente en comunidades como la de Madrid, “no cumple” la función para la que fue diseñado.