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Artur Suqué, presidente de honor del Grupo Peralada y de Casinos de Cataluña / FOTOMONTAJE DE CG

Artur Suqué, referencia del primer ‘sector negocios’ del pujolismo

Fallece a los 90 años un empresario considerado nacionalista tibio y acusado de desviar fondos a CDC

9 min

La desaparición de Artur Suqué, el presidente de honor de Casinos de Cataluña y del Grupo Peralada, proyecta su sombra sobre la década prodigiosa del nacionalismo de los ochenta, el tumulto de una mayoría absoluta indestructible en las urnas y del llamado sector negocios de Convergència. Suqué, hijo de un empresario de éxito, socio de Jaime Castell Lastortras, y de Isabel Puig Palau, siguió de joven los pasos de Jordi Pujol en el Colegio Alemán y se casó con Carmen Mateu Quintana, la heredera de Miquel Mateu i Pla, fundador de la Hispano Suiza y posterior accionista de Pegaso en los años del esplendor metalúrgico.

Mateu fue alcalde de Barcelona y presidente de la patronal Fomento del Trabajo Nacional en los años del pan negro y los negocios de Estado, cuando las damas de empeine alto frecuentaban los palcos del Liceu enjoyadas y el altar mayor de la Catedral con mantilla y peineta nacarada. El industrial desempeñó el cargo de embajador de España en París y trató de convencer al general de las bondades de una economía abierta. Sin embargo, sus empresas acabaron en el INI ineficiente y autocrático del almirante Suances. Mateu decidió legar a su yerno su escasa confianza en la industria, el fulgor de los servicios y el valor insuperable de la piedra. Suqué esperó a que finalizaran los inflacionarios setenta, fundó un casino en el Castillo de Peralada y patentó la extensión del juego en Casinos de Cataluña.

Círculo de Economía

Algunos años más tarde, no tantos, uno de sus establecimientos, el Casino de Lloret, vivió una noche movida a cargo de Manuel Lao, millonario expresidente de Cirsa, sentado en la mesa de black Jack, con un buen número de oyentes y ponentes del Círculo de Economía que habían acudido, como cada año, a las célebres Jornadas Costa Brava. El mismo Suqué había sido presidente del Círculo después de la primera manga del foro de opinión, creado en 1956, gracias al empuje de Vicens Vives y por iniciativa de Carlos Ferrer-Salat, Joan Mas Cantí, Carlos Güell o del propio empresario de Casinos. “Un petit grup de la molt alta burgesia catalana”, escribe Pujol en sus memorias de sabiduría popular y descalabro historicista. Del mismo modo que la Revolución del Vapor no interpretó el peso de los nobles gentilicios, el nacionalismo de la Transición no entendió el papel de la nueva burguesía, una clase social equívoca sobre la que el escritor Javier Cercas ha prolongado un fondo discutible su última novela, Independencia.  

Jordi Pujol Soley, expresidente de la Generalitat / EFE
Jordi Pujol Soley, expresidente de la Generalitat / EFE

La afición al juego aparcó el celebrado bridge de las glorietas del Eixample para convertirse en un vicio blando de enorme prestancia. Artur Suqué se mantuvo fiel al nacionalismo blando heredado de sus mayores y minorado por su suegro Mateu, un hombre airado del banco nacional y dispuesto a retorcer el gesto ante quien fuera necesario. Llegó la plenitud de los nuevos negocios; el auge económico de la Transición y su corolario social, un momento dulce de la Cataluña culturalmente mestiza y creativa. Artur Suqué se convirtió en el senyoret Pupi, señalado como heredero con presencia intermitente en las tertulias de Josep Pla, según la versión de Manuel Ortínez en Una vida entre burgesos (Ed 62), aquel libro memoralístico plagado de fascinantes deslices y de vivencias únicas sobre el regreso de Tarradellas, el expresidente de la Generalitat provisional.

Casinos de Cataluña, acusada de desviar fondos a CDC

A partir de aquel momento, la política de la partitocracia en ciernes modificaría sustancialmente el escenario. La Generalitat de Jordi Pujol creó la lotería catalana; nombró consejero delegado de la Entidad Autónoma de Juegos y Apuestas (EAJA) a Carles Vilarrubí, bajo la empresa adjudicataria, Luditec, presidida por Artur Suqué. Para entonces, habían entrado en el negocio Manuel de Prado y Colón de Carvajal --afincado en Barcelona tras su ruptura con Paloma Eulate, consejero del emérito Juan Carlos I-- y otros altos notables del derecho y de la banca, salpicados tras la crisis definitiva la Garriga i Nogués, desclasados por el estallido de la Mas Sardà y concernidos en el auge y caída de la oficina de inversión kuwaití (KIO).

Se cumplía el primer condicionante de una financiación política irregular. El sector negocios del pujolismo, bajo la dirección del plenipotenciario Lluís Prenafeta, secretario general de Presidencia de la Generalitat, fundamentó una práctica sistémica que no hacía sino prolongar el fer país de Banca Catalana en el fer partit de CiU y desembocaba finalmente en el fer negoci de la Familia, las tres estocadas que han herido de muerte al catalanismo reformista. Los encontronazos ante la justicia por parte de Casinos de Cataluña, acusada de desviar fondos a CDC, fueron a más, hasta el momento de doblegar su destino ante la segunda oleada del sector negocios de Pujol, protagonizada ya por su primogénito Jordi Pujol Ferrusola y con estallidos, como el del Palau de la Música de Félix Millet. De hecho, su traspaso no impedirá que su grupo empresarial deba dar testimonio de cómo funcionaban las cosas con la Familia. Si se daba por descontado que sería uno de los llamados al estrado (como testigo) en la causa contra un clan que ha sido tildado de organización criminal, ahora esta responsabilidad recaería sobre sus herederos.

De Inverama a las bodegas

El hotel de cinco estrellas que la familia Suqué Mateu busca promocionar / PERALADA
El hotel de cinco estrellas que la familia Suqué Mateu busca promocionar / PERALADA

Hace ya varios años que los hijos de Suqué, especialmente los dos hermanos Suqué Mateu, se han hecho cargo del grupo de empresas de raíz familiar, gestionadas desde la cúpula de Grupo Peralada. Su captura más destacada se produjo no hace mucho en el relanzamiento de Kelme España, con el respaldo del hólding financiero chino Jinjiang Yaunxiang Garments, muy activo en el mundo de los patrocinios gracias, en parte, a la fiebre por el fútbol que vive el gran país asiático.

Hoy, los Suqué Mateu atesoran uno de los grupos empresariales familiares más importantes de Cataluña. Propietarios del Gran Casino de Barcelona, así como otros casinos asociados a hoteles en Argentina; los automóviles deportivos y de competición de la marca Hispano-Suiza; activos industriales e inmobiliarios que operan bajo el paraguas de la hólding Inverama y varias bodegas. El sector del juego aún es una de sus principales fuentes de facturación. Actualmente, representa más de la mitad de sus ingresos.