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La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, junto al responsable de cuestiones económicas de la entidad 'indepe', David Fernández / CG

La obcecación ‘indepe’ con el mundo patronal choca con la representatividad

El pacto alcanzado entre Pimec y Foment del Treball las consolida como organizaciones de referencia y relega a la nueva entidad de la ANC a otra plataforma de propaganda

8 min

La ANC se ha lanzado este miércoles a por el mundo patronal catalán. Llevar la independencia a la empresa catalana es el gran objetivo que promueve la entidad presidida por Elisenda Paluzie con grandes éxitos, como la toma de control de la Cámara de Comercio de Barcelona, y algunos intentos en el camino. En cuanto el futuro de Anem per feina, el nombre que han dado a la nueva organización empresarial, su desarrollo choca con la representatividad.

De entrada, se debe tener en cuenta que el gran poder de las patronales en Cataluña es formar parte de las mesas de negociación de convenios de todo tipo. Así lo remarcan fuentes de Pimec y de Foment del Treball, las dos organizaciones que mantuvieron un contencioso durante años por quién sostenía el poder en este ámbito. La llamada batalla por la representatividad que se prolongó durante 11 años.

Pacto entre Foment y Pimec

Pero el pacto que alcanzaron el pasado marzo ponía punto y final a esta pugna. Se repartieron al 50% el poder de definir, junto a los principales sindicatos catalanes (CCOO y UGT), las reglas laborales de las empresas y los sectores de actividad catalanas y evitaron que la Generalitat contase empresas. Ese sería el camino para fijar cuotas objetivas, pero con la complicación añadida de que se debe definir cómo se realiza la valoración. ¿Tienen el mismo peso una pyme que una megaindustria? ¿Se mide sólo por trabajadores? ¿Por peso en el PIB? ¿Qué pasa con las dobles afiliaciones?

El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre (i), junto al de Pimec, Josep González (d) / EFE
El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre (i), junto al de Pimec, Josep González (d) / EFE

El Gobierno catalán nunca ha entrado en serio a dirimir estas cuestiones. Durante el segundo mandato de Artur Mas, y en plena pugna patronal en Cataluña, el entonces consejero de Empresa, Felip Puig, presentó el único documento en el que se han establecido unas bases mínimas sobre este conteo. Pero Foment del Treball, que salía perjudicada por la fórmula elegida, lo llevó a los tribunales y ganó. Antes de que la justicia resolviese, el Ejecutivo ya lo había retirado en aras de intentar fomentar el pacto que llegó seis años más tarde.

Papel de la Generalitat

Por todo ello, ni Foment ni Pimec esperan que se abra de nuevo el melón de la representatividad en Cataluña. Fuentes de ambas organizaciones coinciden en señalar que no sería prudente incitar de nuevo un conflicto que se ha tardado más de una década en cerrar. Más, si el único objetivo que se persigue es intentar dar visibilidad a una entidad que nace con un objetivo tan político como la impulsada por la ANC.

El número de socios que aseguran ostentar --unos 500, tal y como se manifestó en su presentación pública-- no es suficiente para conseguir la representatividad. Ni el poder patronal ni las subvenciones que van ligadas a ello, señalan los mismos interlocutores. Los independentistas no tendrán fácil conseguir convertirse en agente social y su papel queda relegado a algo parecido al que ejercen el resto de organizaciones empresariales catalanas.

Organizaciones empresariales del territorio

Algunas con un peso tan relevante como Cecot, referente en Terrassa. Es uno de los principales proveedores de servicios a las compañías del territorio y ha iniciado proyectos como el de Reempresa, que busca dar continuidad a grupos familiares que funcionan, pero cuyos ejecutivos se quieren distanciar de ellos (de forma habitual por su jubilación), pero no se considera un agente social catalán. En la actualidad forma parte de Foment del Treball, aunque durante un breve período de tiempo fue expulsado de la patronal.

Fuentes de Pimec señalan que la recomendación que se da desde la Generalitat a este mapa de organizaciones empresariales y gremiales en activo es que se adhieran a una de las dos patronales más representativas. Las que podrán defender los intereses de los empresarios que las integran en las mesas de concertación social, tanto con los sindicatos como con la Administración. Sí que disponen de independencia de organización interna y pueden celebrar sus propios actos, pero sin ir más allá.

Plataforma de propaganda

Por lo que Anem per Feina podría ejercer un papel parecido al de las organizaciones de este perfil. Podrá actuar como otra plataforma de propaganda secesionista que se situará por voluntad propia en el sector empresarial catalán, pero con un camino más complejo para disputar el poder a Foment del Treball y Pimec que la pugna política que existe en el mapa sindical catalán.

El presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell / EFE
El presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell / EFE

Es decir, la irrupción de Intersindical-CSC. Los independentistas de esta organización, que cuentan con el apoyo de la ANC, sí que han conseguido entrar en mesas de negociación básicamente del sector público tras las elecciones sindicales celebradas entre 2018 y 2019. Su poder se queda lejos del de CCOO y UGT, pero sí que es real en ámbitos muy concretos como en el sector de la educación.

Intento de tomar Pimec

La creación de una patronal independentista nace tras el intento de tomar el control de Pimec. Fue en 2014 y la emprendió el actual presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell. Ya lideraba entonces el lobby secesionista Cercle Català de Negocis (CCN), que intentó disputar la presidencia de Josep González en las elecciones que se celebraron en ese ejercicio. Fracasó, y al cabo de poco tiempo los independentistas abandonaron la patronal.

Ahora, desde la ANC se espera conseguir más relevancia con una organización propia que se controla de forma directa. Que tengan más o menos éxito dependerá de la predisposición de la Generalitat a abrir de nuevo la batalla patronal en Cataluña. Por ahora, el Ejecutivo no parece dispuesto a ello. 

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