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Imagen de un vehículo de Ambulancias Egara, en un hospital catalán / Cedida

Ambulancias Egara, el grupo catalán salpicado por la malversación de las emergencias vascas

La firma de transporte sanitario gestiona el recinto donde se centraron las irregularidades que han costado la cabeza al director de Emergencias del Gobierno vasco

7 min

¿Qué pasó con Ambulancia Egara Ivemon? La firma de transporte sanitario catalán con sede en Terrassa (Barcelona) está salpicada indirectamente por un escándalo de presunta malversación de dinero público que ha costado la cabeza al director de Emergencias del Gobierno vasco. 

El aldabonazo de alerta se dio la semana pasada, cuando dimitió Fernando Izagirre, director de Atención de Emergencias y Meteorología del Gobierno vasco. Antes, El Correo había alertado de que Izagirre, que también era el portavoz del PNV en el Ayuntamiento de Galdakao (Vizcaya), se encuentra en la diana de una investigación de Fiscalía por su gestión como director de la oenegé DYA entre 2016 y 2021. En ese periodo, la Asociación de Ayuda en Carretera detectó anomalías financieras que perjudican al ente y benefician al ex alto cargo. 

La pata catalana

El caso se fundamenta en unas operaciones que, presuntamente, jamás se llegaron a realizar. El ministerio público investiga si Izagirre y su equipo se embolsaron dinero procedente de estas transacciones. En paralelo, se estudia el uso de la VISA corporativa del investigado, tarjeta que habría servido para comprar muebles, materiales de construcción, una noche de hotel a 800 euros o botellas de alcohol a 600 euros, entre otros. 

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Fernando Izagirre, exdirector de Emergencias del Gobierno vasco / EFE

¿Cuál es la conexión catalana? El grueso de estas irregularidades atribuidas al político jeltzale se habrían cometido en el complejo de Can Padró, un centro de entrenamiento de personal de emergencias situado en Sant Vicenç de Castellet (Barcelona) que es propiedad de Ambulancias Egara, aunque lo gestiona una empresa vinculada a la DYA, según avanzó El Triangle. Se trata de Global Formation Plus, de la que el dimisionario Fernando Izagirre fue administrador único hasta abril de 2021, detalla el Registro Mercantil. 

Complejo de emergencias

Can Padró, en apariencia, queda lejos de las cuitas políticas en el País Vasco. Se configura como complejo único en Europa de 700.000 metros cuadrados para la formación de personal de emergencias, marítimo, policial y sanitario, entre otros. Su oferta de cursos de formación es abrumadora, gracias en parte a unas instalaciones de primer nivel que incluyen un circuito de carreras, un barco a tamaño real o una torre química, entre otros. 

El parque acoge todo tipo de actividades y test vinculados con la seguridad y las emergencias, desde riesgos laborales hasta simulacros de accidentes múltiples, pasando por testaje de prototipos de vehículos o clinics de conducción policial para funcionarios en activo. 

Presuntas irregularidades

Esta suerte de ciudad de los desastres, no obstante, aparece ahora salpicada por la investigación de Fiscalía en el País Vasco. Pesquisas que, por ahora, han provocado la dimisión del máximo cargo de gestión de las emergencias en la autonomía vasca. El Ministerio Público busca indicios de mala gestión equivalentes con delitos tipificados. Antes, la obra cuestionable de Izagirre en la DYA, en general, y en Can Padró, en particular, la había aflorado una auditoría interna que habría revelado lucro personal a costa de la sociedad. 

Además de Global Formation Plus, los letrados públicos peinan la actividad de Emerplus, otra mercantil dedicada, también, a la formación en el campo de la respuesta rápida. La operativa de las empresas, sospechan los denunciantes, se alteró para enriquecer presuntamente a Izagirre. En esta añagaza, los responsables actuales de la DYA creen que Can Padró fue "determinante" en el supuesto desfalco en el grupo sin ánimo de lucro, que se deberá probar en sede judicial. 

Egara, uno de los grandes

Este recinto situado a pie de C-16 y con vistas inigualables a la montaña de Montserrat es propiedad de Ambulancias Egara, que lo compró en 2013. Además de Can Padró, Egara opera tres de los lotes del polémico macroconcurso de las ambulancias catalanas. Se llevó Lleida, Tarragona y Tierras del Ebro en una bronca licitación valorada en unos 2.000 millones de euros, la mayor que organiza el Departamento catalán de Salud. 

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El recinto de Can Padró, propiedad de Ambulancias Egara y gestionado por la DYA / Cedida

Solo otros dos grupo lograron imponerse a la empresa de la familia Simón: los daneses Falck y TSC, ligado a la familia Bonomi. Como explicó este medio, la titánica asignación obligó a reforzar a esta firma egarense y se saldó con problemas de operativa, que obligaron a Salud a abrir un expediente por incumplimientos contractuales. 

Donante de la Fundación CatDem

No ayudó a solidificar la reputación de Egara como contratista solvente de Salud el hecho de que la firma egarense hubiera donado 30.000 euros en 2009 a la Fundación CatDem, vinculada a la extinta CDC, que pilotaba la Consejería en el momento de la adjudicación del concurso de transporte sanitario, avanzó El País. De hecho, Ambulancies Reus llevó el asunto a la Fiscalía Anticorrupción, pero la denuncia acabó en nada. 

Más recientemente, la compañía ha recalado de nuevo en el ojo del huracán por la cicatería a la hora de proteger a sus sanitarios contra el Covid-19 en la fase más dura de la pandemia. Ocurrió en 2020 a Inspección de Trabajo dio la razón a los denunciantes, CGT. De hecho, las carencias de material en Egara no fueron únicas, sino que el TSJC obligó al Govern a proteger a los trabajadores sanitarios en abril de aquel año tras un alud de quejas.