Menú Buscar
Venecia, gobernada por el alcalde Luigi Brugnaro, discrepa de las medidas de Colau para el control turístico / CG

El alcalde de Venecia arremete contra Colau por su política turística

Luigi Brugnaro sugiere que la alcaldesa de Barcelona "causó" los episodios de turismofobia del verano y alerta de que "restringe la libertad de las personas"

3 min

El alcalde de Venecia (Italia) ha arremetido contra Ada Colau por la política del Ayuntamiento de Barcelona en materia turística. Luigi Brugnaro (independiente) ha sugerido que la primera edil "causó" los episodios de turismofobia en Barcelona y "restringe la libertad de las personas" de visitar otros lugares.

En declaraciones a El Periódico tras un acto en el popular destino transalpino, Brugnaro ha manifestado que "también nosotros estamos de acuerdo en que hay que reglamentar los flujos turísticos, pero yo, a diferencia de la alcaldesa de Barcelona, creo en la libertad de las personas y en que estas sientan el deseo de conocer otros lugares".

El munícipe, que gobierna la ciudad desde 2015 al frente de un equipo conservador, ha considerado también que "el riesgo es que ocurra como en Barcelona, donde hubo gente que insultó a los turistas. Eso es una pena para el turista, pero también para la persona que llegó a causar ese enfrentamiento", en referencia a Colau.

Saturación y protestas

La capital de la región italiana del Véneto recibe a cerca de 30 millones de turistas al año, con una ratio media de entrada diaria de visitantes de cerca de 76.000 personas.

Con una población de apenas 60.000 vecinos en el centro histórico del destino ---265.000 en toda la municipalidad--, Venecia, como Barcelona, es una de las ciudades que copan el debate sobre los límites del turismo. La propia alcaldesa de Barcelona la ha citado en más de una ocasión.

En julio de 2016, la Unesco advirtió con colocar a Venecia en la lista de lugares Patrimonio de la Humanidad en peligro si no ponía coto a la llegada de cruceros.

Control 'suave'

El alcalde del destino italiano, no obstante, ha emprendido medidas de control de la congestión turística más suaves que las acometidas en Barcelona. Brugnaro ha rechazado limitar el número de personas que entran diariamente en la ciudad, aunque sí ha accedido a contabilizarlas.

Asimismo, sopesa implementar un sistema de control de acceso a los museos y monumentos más visitados en los momentos de máxima afluencia.

En la cuestión de los cruceros, por su parte, el alcalde aprobó en noviembre nuevas rutas de entrada al destino turístico para los grandes buques, los de más de 100.000 toneladas. Las naves de esta medida y superiores ya no podrán atravesar el pintoresco Gran Canal.