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La presidenta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Cristina Herrero / EP

La Airef cree "demasiado optimista" la estimación de recuperación del Gobierno

La Autoridad Fiscal prevé que el PIB podría caer un 11,7% y la deuda dispararse hasta el 122% del PIB en el caso de un rebrote del coronavirus en otoño

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El informe que ha elaborado la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) sobre la actualización del Plan de Estabilidad remitido la pasada semana a la Comisión Europea por parte del Gobierno considera que estimaciones del Ejecutivo sobre la recuperación que experimentará la economía en 2021 son demasiado optimistas, especialmente en lo referido al crecimiento que experimentaría el Producto Interior Bruto (PIB) y a la evolución del empleo.

En sus previsiones para este ejercicio y el siguiente, la Airef contempla dos escenarios. El primero, que prevé un fin de la reclusión de los ciudadanos para mediados de mayo, contempla una caída del PIB del 8,9%, tres décimas menos que el cuadro macroeconómico aprobado por el Gobierno, mientras que prevé una recuperación del 4,6% en 2021, frente a la del 6,8% que calcula Moncloa.

Muchos riesgos

La Autoridad Fiscal llama la atención sobre el hecho de que sus estimaciones para el año en curso están muy en línea con las del Gobierno y con las de otros organismos como el Fondo Monetario Internacional o la Comisión Europea mientras que existe una clara distorsión en cuanto a las cifras de 2021.

“Pensamos que la recuperación se producirá a un ritmo más lento de lo que prevé el Gobierno debido a que existen muchos riesgos en torno a ella”, ha asegurado la directora de Análisis Económico de la Airef, Esther Gordo, durante la presentación a los medios de comunicación del informe, realizada a través de internet.

Escenario con rebrote del virus

Otra notable distorsión se registra en torno a la recuperación del empleo que el Gobierno ha calculado para 2021, con un incremento del 5,7% en términos de empleo equivalente a tiempo completo, que contrasta con las estimaciones de la Airef para este capítulo, que se quedan en el 2,6%. En este primer escenario, la autoridad fiscal calcula que el déficit público rozará el 11% a finales de año (frente al 10,3% que contempla el Gobierno) mientras que la deuda pública alcanzará el 115% del PIB (115,5%, según el cuadro macroeconómico de Moncloa). En 2021, el déficit se reduciría hasta el 7,5% y la deuda escalaría hasta el 117% del PIB. En estas variables, el Gobierno no dio estimaciones.

La Airef contempla un segundo escenario, más pesimista puesto que, aunque la fecha del fin de la reclusión es la misma, prevé un rebrote de contagios en otoño que obligue a un mes adicional de parada de la mayor parte de la actividad económica. En este caso, el PIB se desplomaría un 11,7% en 2020 y recuperaría un 5,8% al año siguiente, en el que la deuda pública alcanzaría la cota del 124% del PIB.

Un mercado laboral peculiar

La presidenta del organismo independiente, Cristina Herrero, ha asegurado que ninguno de los dos supuestos es más o menos probable que el otro y ha aclarado que a la hora de construir estos dos escenarios se han encontrado con varias limitaciones a la hora de manejar la información debido a una situación de incertidumbre nunca vista hasta ahora.

La Airef considera también que determinadas peculiaridades de la economía española actúan en contra del proceso de recuperación. Entre ellas, menciona la segmentación del mercado laboral y hace hincapié en el hecho de que en apenas quince días se destruyeran 900.000 puestos de trabajo sin que, en la mayoría de los cuales, fuera necesario realizar despidos (se trató de vencimientos de contratos que no fueron renovados). También juega en contra el hecho de que el 99% del tejido empresarial español está compuesto por pymes, más vulnerables a la hora de afrontar y dar respuesta a una situación de este tipo.

Plan de reequilibrio

En el capítulo de las recomendaciones al Gobierno, el organismo ha mencionado la activación de la cláusula de excepcionalidad recogida en la Ley de Estabilidad Presupuestaria para la suspensión del marco fiscal en 2020, que permite al Estado y las Comunidades Autónomas incurrir en déficit estructural.

Además, también considera que el Ejecutivo debería empezar a trabajar en un plan de reequilibrio de las cuentas públicas.