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Un grupo de turistas contemplan la Sagrada Familia en Barcelona / EFE

Airbnb fulmina 2.500 pisos irregulares en Barcelona y pide "más diálogo"

La tecnológica quita hierro al efecto del desafío independentista sobre su actividad y sólo admite un "desplazamiento de turistas a la periferia"

3 min

Airbnb ha fulminado 2.500 anuncios de pisos irregulares para sus propias normas o las municipales de Barcelona en 2017. La tecnológica ha hecho balance del año hoy jueves, 30 de noviembre, pidiendo diálogo al ayuntamiento y comprometiéndose con "el turismo sostenible y la marca-ciudad".

El director general de Airbnb para España y Portugal, Arnau Muñoz, ha aprovechado la presentación de los datos para quitar hierro al impacto del desafío secesionista en Cataluña sobre la plataforma.

"Sólo ha notado cierto efecto-desplazamiento de turistas hacia la periferia", ha asegurado en referencia a las consecuencias del referéndum ilegal de secesión del pasado 1-O, la declaración suspendida de una república y los notables efectos de ello sobre la economía.

Menos oferta

Según la intermediaria turística, que revelará los datos de anuncios finales en Barcelona en enero, su esfuerzo para contribuir al esponjamiento turístico de la ciudad ha sido doble.

"Con la política de un anuncio por usuario en Ciutat Vella hemos pasado de un 25% de las referencias a un 16%", ha admitido Muñoz. La medida se inició en mayo, cuando Airbnb retiró 1.300 apartamentos de anfitriones múltiples en el distrito más saturado de Barcelona.

Además, en verano, la puntocom expulsó a otros 1.000 usuarios en julio --les llama "malos actores''-- por orden del ayuntamiento. Otros 200 fueron desclasificados en agosto.

"Orfandad legal"

Llegados a este punto, Airbnb se ha comprometido a seguir en esta senda. Perfeccionará la herramienta de un usuario, un anuncio en la zona más congestionada de turismo de la ciudad, ha avanzado.

No obstante, implora a los gobiernos local y el autonómico que salga elegido tras las elecciones del 21 de diciembre que acaben con la "orfandad legal" de los usuarios que comparten casa, el llamado homesharing.

"Cruzando la frontera, en Francia, una persona puede compartir su casa con turistas. En Cataluña no es posible. Pedimos que se regule. Ello implica aprobar el decreto de turismo de la Generalitat, y que el ayuntamiento regule los usos", ha explicado Sergio Vinay, jefe de campaña y políticas públicas de Airbnb.

En este sentido, la plataforma vacacional asegura que cerca del 70% de sus anuncios en Barcelona son de gente que sólo alquila o comparte un hogar.

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