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Imagen de la sede de Airbnb en San Francisco (EEUU) / CG

¿Cuál es la transparencia de la nueva oferta turística?

Airbnb se reúne mañana con el Ayuntamiento de Barcelona con los deberes hechos; Homeaway, Rentalia, Booking y Tripadvisor 'pinchan' por su opacidad

6 min

¿Cuál es la transparencia de la nueva oferta turística? Airbnb se reúne mañana con el Ayuntamiento de Barcelona con los deberes hechos. Por el contrario, las otras plataformas de la mesa de buenas prácticas en turismo, Homeaway, Rentalia, Booking y Tripadvisor, pinchan por su opacidad: ninguna ha declarado cuántos pisos turísticos ilegales cobija.

El encuentro entre el gobierno municipal de Barcelona y las cinco tecnológicas será el primero que se celebrará en varios meses tras el acuerdo entre el ejecutivo local, cuatro puntocom y la patronal Apartur en mayo de 2017. En aquel momento, BComú excluyó de la entente a Airbnb con el pretexto de que anunciaba apartamentos vacacionales sin licencia. Firmaron el documento Homeaway, Rentalia, Booking y Tripadvisor, además de Apartur, la organización de gestores de vivienda vacacional. La firma de Brian Chesky no entró en el acuerdo hasta junio de este año, cuando se comprometió a retirar todos los anuncios de pisos sin permiso.

Deberes cumplidos

Por el camino, pues, Airbnb ha cumplido. Ha retirado, o está en proceso de hacerlo, un total de 5.077 anuncios de pisos turísticos sin licencia. Asimismo, ha implementado los campos obligatorios y con formato oficial del número de Registro de Turismo de Cataluña (RTC) en sus formularios. También ha abierto un canal de colaboración con el aparato de inspección municipal --físico, con los inspectores, y on line, con una araña web que peina internet-- e implementado la política de un anuncio por persona en Ciutat Vella, el distrito más saturado de turismo de Barcelona. Por último, también facilitará a ayuntamiento y Generalitat el nombre, Documento Nacional de Identidad (DNI) y dirección de aquellos que publiquen anuncios en su página web.

Todo ello ha discurrido paralelo a una hostilidad manifiesta por parte del ejecutivo local de Barcelona en Comú (BComú). El gobierno municipal multó a Airbnb y Homeaway con 30.000 euros a cada una en 2015 por vulnerar la ley de Turismo de Cataluña anunciando pisos sin licencia. Resueltos esos expedientes, el ayuntamiento volvió a iniciar otros dos expedientes sancionadores contra las mismas empresas que, si se fallan contra las plataformas, acabarán con una sanción de 600.000 euros por "reiteración". Los procesos siguen en marcha al margen de los pactos políticos con ambas intermediarias tecnológicas.

Opacidad sobre qué han hecho

Precisamente, además del carril administrativo, la interlocución ayuntamiento-nueva oferta turística discurre por esa vía institucional. El equipo de Colau quiso poner presión sobre las nuevas plataformas de reserva vacacional con el acuerdo de buenas prácticas a cinco partes de 2017. Preguntado por la cuestión, el consistorio indicó en la última rueda de prensa que las reuniones de esa mesa de trabajo con Homeaway, Rentalia, Booking, Tripadvisor y Apartur "han sido regulares". Esa afirmación es aventurada, pues el ritmo de trabajo ha sido mucho más bajo.

La fiscalización de ese acuerdo tampoco ha sido satisfactoria. Ninguno de los cuatro portales vacacionales citados comparte información con el ayuntamiento, algo que Airbnb sí hace desde el pasado verano. Tres de ellos --salvo Tripadvisor-- tampoco tienen un campo con formato oficial para insertar el número de RTC del piso que se alquila. Todos ellos salvo Homeaway, sin embargo, sí exigen entrar un número oficial para anunciar un apartamento para visitantes.

Oferta ilegal

Más grave aún, algunas plataformas, como la propia Homeaway, siguen utilizando portales-espejo para anunciar pisos turísticos sin permiso desde fuera de España, como avanzó Crónica Global. De hecho, ayer, martes, 19 de junio, aún se podrían encontrar pisos sin etiqueta oficial alguna de vivienda vacacional en el distrito de Ciutat Vella [ver aquí]. Ello consigna que los métodos de inspección municipal, la araña web y el equipo de cien inspectores a pie de calle, no han sido del todo efectivos.

Dicho de otra manera, lo expuesto consigna que algunos miembros de la mesa de buenas prácticas en turismo en Barcelona tienen deberes en transparencia. Es imposible saber cuántos anuncios de pisos ilegales han eliminado --el ayuntamiento cifraba en unas 6.000 las viviendas en fraude en 2017--. También disfrutan de menos control municipal. En la última rueda de prensa, la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, admitió ilegalidad en esos portales, pero matizó que "tenían un número sensiblemente inferior de unidades irregulares" que Airbnb. Mañana tendrá una nueva ocasión para cuantificar si esos pisos para turistas sin permiso aún existen.