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Artur Carulla, presidente de Agrolimen, junto a una franquicia de Pans & Company en el aeropuerto de El Prat.

Agujero de 13 millones en las cuentas de los Carulla por su inversión en El Prat

Agrolimen, propiedad de la familia catalana, se comprometió a pagar el 32% de la facturación en concepto de canon para adjudicarse la contrata

Ignasi Jorro
18.07.2016 00:00 h.
3 min

Agujero de 13 millones en las cuentas de Agrolimen, grupo de la familia Carulla, por su inversión en el aeropuerto de El Prat de Barcelona. El holding alimentario de la saga nacionalista catalana se sometió a unas condiciones leoninas para controlar la restauración en el hub aéreo, y ahora lo está pagando. La firma entrega el 32% de su facturación a Aena a cambio de operar el 70% de los bares y los restaurantes, lo que ha drenado de recursos a la firma.

"Lo inmediato son 13 millones de euros que Eat Food --división de restauración rápida de Agrolimen-- invirtió en remodelar los bufés que dirige en El Prat. Tiene dos años para amortizar la suma. Evidentemente, no lo conseguirá. A ello hay que sumarle las pérdidas generadas", explica una fuente cercana al negocio.

Siete años en rojo

Fuentes cercanas a la inversión subrayan que la enseña no entrará en beneficios hasta este año, siete ejercicios después de empezar.

"La concesión a Eat Out vence en 2017. El último ejercicio logró el equilibrio por los pelos tras superar la crisis de ventas, que llegó por la caída de pasajeros en los aeropuertos. Con dos ejercicios por delante, no podrá recuperar el menoscabo", agregan las mismas fuentes.

Contactado por Crónica Global, el equipo de comunicación de Eat Out ha rechazado comentar las cifras.

UGT: "Que los trabajadores no lo paguen"

La difícil situación de la filial de Agrolimen en El Prat ha captado la atención de los sindicatos. UGT exige que Eat Out no recorte condiciones laborales ni salarios para cuadrar cuentas, y que Aena vigile las concesiones comerciales que realiza.

"El gestor aeroportuario debería vigilar las adjudicaciones, ya que algunas empresas prometen pagar tasas para ganarlas que luego no podrán cubrir. Para ello, intentan colar convenios laborales inferiores, hacen regulaciones de empleo o pagan lo mínimo. Creemos que en los aeropuertos se debe velar para que todo esto no ocurra", alertan.

De 2009 a 2017

Eat Out ganó tres lotes de restauración en el aeropuerto de El Prat en 2009. La firma cazó tres contratos para explotar 22, seis y tres restaurantes hasta 2017. Poco después, hubo protestas entre parte de los 600 empleados por el intento de recortar condiciones laborales.

"Fue un error de cálculo de la empresa. Pujó demasiado al alza y se pilló los dedos. Luego, los Carulla intentaron atornillar a los empleados para compensar. Aena no debería permitirlo", insiste el sindicato.

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