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El catedrático de Geografía Física de la UB, climatólogo y director del Instituto de Investigación del Agua, Javier Martín-Vide (d), y el divulgador medioambiental José Lluis Gallego (i) tras pedir ser más eficiente en la gestión del agua / CG

La necesidad de ser más eficiente en la gestión del agua

El manifiesto ‘Agua con sensatez’ que se ha impulsado desde la UB reclama a la clase política que aborde el debate sin caer en postulados demagógicos ni partidistas

30.03.2019 00:00 h.
6 min

La temperatura en Barcelona ha subido una media de 1,4 grados desde el último tercio del siglo XIX, una escalada térmica que se apunta otros 0,25 grados cada decenio. El calentamiento de la ciudad es el mismo que se registra en el resto de la cuenca mediterránea y propicia una situación de menos recursos hídricos ante la que los expertos del sector han dado un golpe sobre la mesa. Exigen que se sea más eficiente en la gestión del agua para capear esta nueva realidad.

El manifiesto Agua con sensatez pone el foco en esta necesidad. Se trata de un documento realizado por el catedrático de Geografía Física de la Universidad de Barcelona (UB), climatólogo y director del Instituto de la Investigación del Agua, Javier Martín-Vide, y el divulgador ambiental José Luis Gallego, unidos en la Coordinadora de Trabajo por el Agua, en el que se exige “apartar la demagogia y las aproximaciones políticas del debate para que sea sólo sobre la eficiencia”, en palabras de este último.  

Regeneración

Sus impulsores proponen los sistemas de regeneración y abandonar el modelo agrícola basado en el riego, el sistema que demanda más cantidad de recursos hídricos, como parte de la solución del problema. Recuperar el agua de las depuradoras y hacerla apta de nuevo para el consumo humano ya se realiza en la estación de El Prat del Llobregat (Barcelona). Con todo, se deben culminar las infraestructuras necesarias para que funcione como un verdadero sistema para llevarla a los ríos catalanes.

Los redactores del manifiesto también ponen deberes a las gestoras de los servicios públicos, les reclaman reducir el desperdicio de las fugas con más tecnología e inversión en la red. Ponen énfasis en que esto suceda en Barcelona, una de las ciudades cuyos recursos hídricos están más amenazados por si situación geográfica.

Municipalización

Martín-Vide y Gallego enmiendan que el debate de los últimos años sobre los recursos hídricos se haya centrado casi de forma exclusiva en si las empresas públicas son mejores gestoras o no de los servicios que las concesionarias, la llamada municipalización. “Existe un conflicto latente, pero no entramos allí”, ha sentenciado el catedrático.

Gallego hace suyas las palabras de esta semana del director ejecutivo de la agencia británica de medio ambiente, James Bevan: “No debemos centrarnos en si las compañía son de titularidad pública o privada, el debate se debe centrar en la eficiencia”. De forma literal, en el texto que se ha presentado se exige que en la campaña preelectoral que ya está en marcha se “dejen de lado las ideologías” con el objetivo de “llegar a un gran acuerdo que garantice el acceso del agua mediante una gestión eficiente y responsable desde el punto de vista medioambiental”.

Mesa municipal del agua

La universidad propone crear la mesa del agua de Barcelona con participación de todos los partidos políticos para debatir sobre estas cuestiones. Martín-Vide advierte de que el gran reto de la “resiliencia de la ciudad ante el cambio climático es con la gestión del agua” porque se está a las puertas de un periodo con temperaturas más altas, lluvias escasas y menos previsibilidad meteorológica.

Sin entrar en las visiones más catastrofistas de la llamada crisis climática, los profesores apuntan hacia una gestión política en que estas cuestiones sean transversales. El catedrático reivindica, por ejemplo, el papel que ejercen las llamadas súperilles en bajar la temperatura media de la capital catalana. Estos espacios liberados de tráfico que ha promocionado el equipo de Ada Colau (por ahora, sólo en Poblenou) son muy criticados por los vecinos al echar de menos elementos del mobiliario urbano que las hagan más amables. Según el docente, al ser simples calles asfaltadas refrescan el espacio público cuando llueve porque se convierten en grandes láminas de evaporación de agua que se ha acumulado.  

29,4 grados de noche

¿Son necesarios estos sistemas naturales para frenar el termómetro? Los profesores recuerdan que en el centro de Barcelona se registraron temperaturas de 29,4 grados en una noche del pasado agosto, un récord en la ciudad. Por ello, insisten en que los cambios para avanzar hacia esta eficiencia no se pueden retrasar.

Con todo, reconocen que aún no han mantenido reuniones con los partidos que concurrirán a las elecciones municipales de mayo para presentarles sus reclamaciones. “Ahora lanzamos la propuesta a la ciudadanía y nos ofrecemos a hacer un café con los políticos”, ha asegurado Gallego. La pelota está en el tejado de las formaciones locales.

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