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Ángel Simón (d), presidente de Agbar y vicepresidente ejecutivo de Suez, junto a Ignacio Marull (i),socio director de PwC Cataluña / CG

Ángel Simón reclama que Barcelona recupere la “tranquilidad y estabilidad” institucional

El presidente de Agbar lamenta que la capital catalana haya perdido el perfil exterior que se consiguió en los años 90

17.01.2019 10:59 h.
6 min

El presidente de Agbar y vicepresidente ejecutivo de Suez, Ángel Simón, ha lamentado este jueves que Barcelona haya perdido las potencialidades de ciudad que consiguió durante la década de los 90. “Necesitamos ver cómo volvemos a ponerla en el mundo para que sea una firma que aporta valor y no lo resta”, ha explicado ante los asistentes en un desayuno informativo en PwC. Para ello, reclama la colaboración de todos para aportar “tranquilidad y seguridad institucional”.

“Sabemos que hay potencialidad de futuro”, ha remarcado, pero choca con los devaneos en las normativas municipales. Sin nombrar en ningún momento al Gobierno de Ada Colau, con quien la compañía mantiene relaciones mejorables por los reiterados intentos del Ejecutivo de apearles de la gestión del servicio del área metropolitana, Simón ha reclamado un marco estable que mande un mensaje claro a la “gente de fuera”. El de que en Barcelona se “ayudará a desarrollar su proyecto, no que se lo va a impedir”, cuestión básica para captar inversores.

Falta de regulación

Ha lamentado que el grupo Agbar no haya podido llevar a la capital catalana el modelo de biofactorías que explota en Chile y que le han propiciado el reciente reconocimiento en el encuentro del COP24 en Katowice (Polonia). Ha detallado las mejoras que aportaría en la lucha contra el cambio climático ya que se llega al autoabastecimiento energético y a los residuos cero con la recuperación de todos los elementos del tratamiento del agua. Pero a nivel metropolitano no se ha dado la regulación necesaria para realizar las inversiones requeridas.

De hecho, la legislatura que toca su fin ha estado marcada por la apuesta de BComú por la llamada remunicipalización. Simón ha cargado contra un debate que asegura que no está en la ciudadanía, “se ha provocado en otras escenas y por otros medios”.

Calidad del servicio

Remarca que el agua ha sido en todo momento pública y que la gestión que realizan tanto Agbar como otras empresas del sector responde a la necesidad de tratarla y distribuirla. “Se requiere un servicio para abrir el grifo y disponer de agua las 24 horas del día durante los 365 días al año”. Y en Barcelona, el también vicepresidente de Suez remarca que se realiza con una “excelencia absoluta” que se puede ver tanto en la continuidad como en las quejas mínimas de la ciudadanía.

El capítulo pendiente es el de la depuración. Simón ha reiterado que existen carencias en las partidas que se validan desde el Gobierno del Área Metropolitana de Barcelona para mejorar la red de saneamiento. Estas infraestructuras fueron las que se aportaron desde el sector público cuando se constituyó la sociedad mixta que se encarga ahora de la concesión del servicio, la empresa que se creó durante el mandato de Xavier Trias

Más inversión en depuración

La consejería de Territorio y Sostenibilidad, encabezada por Damià Calvet, ha anunciado este enero que destinará 144 millones de euros en los próximos cinco años para mejorar la red de saneamiento de Barcelona y su ámbito de influencia. La aportación implica un paso adelante, pero aún se sitúa por debajo de los niveles óptimos que ejercicio tras ejercicio se reclama desde Aigües de Barcelona, incluso mediante enmiendas a los presupuestos metropolitanos que cada año son rechazadas.

“La Generalitat recauda 140 millones de euros de las aguas residuales, pero invierte 50 en el área metropolitana”, ha afirmado Simón. Reitera que se debe cubrir el “gap de inversión” que existe en estos momentos y que esto pasa por un “marco regulatorio” que lo prevea.

Colaboración público-privada

Todo ello, sin perder de vista el requisito indispensable de la sostenibilidad y el respeto al medio ambiente. Agbar ha marcado como un objetivo para toda la compañía la agenda 2030 de Naciones Unidas (ONU). Su primer ejecutivo mantiene que sólo se podrán asumir desde la colaboración público-privada, que defiende como la única alternativa posible para solucionar los grandes retos pendientes. Tanto mundiales, como la necesidad de llevar agua a las 2.000 millones de personas que no disponen del recurso, como otros objetivos más locales.

“Todo el mundo debería tener el reto de la sostenibilidad como una prioridad”, ha declarado. Tanto empresas como Administraciones Públicas. Reclama que esta cuestión se asuma con total normalidad para garantizar el futuro.

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