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La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en una comparecencia ante los medios el lunes / EFE

Los subterfugios de Colau con el mercado funerario

La alcaldesa renuncia al operador municipal pero transforma Cementiris de Barcelona para que preste un servicio equivalente al que haría una empresa pública por 1.800 euros

6 min

Los subterfugios de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, con el mercado funerario. La munícipe dejó ayer que Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) anunciara "entierros a 1.800 euros" en la ciudad a cambio de apoyar los presupuestos municipales. Con ello, la primera edil enterró la idea de crear un operador propio, pero lanzó un concepto similar al que pocos se opondrán: sepelios low cost.

La idea planteada por la mañana no fue desmentida en ningún momento por el ayuntamiento ni por Cementiris, la empresa que gestiona los nueve camposantos de la capital catalana.

El sector funerario también guardó silencio tras el globo sonda lanzado por ERC, que esconde varios elementos.

¿Qué hay detrás de los entierros a 1.800 euros?

El primer elemento es que Colau rescata la idea del operador municipal, pero lo tritura y empaqueta de forma distinta después de que la oposición lo tumbara dos veces antes de llegar a pleno en abril y noviembre de 2017.

En segundo lugar, el proyecto de la alcaldesa, con Eloi Badia, concejal de Presidencia, y Jordi Valmaña, director general de Cementiris, como grandes valedores, significa que la corporación entrará a competir en el mercado funerario.

Lo hará como una empresa al uso: recogida de cadáver, preparación y ceremonia, todo por 1.800 euros IVA incluido y con la vela a parte. No le hará falta crear una nueva compañía, como pretendía, sino que ampliará el objeto social de la empresa municipal de gestión de camposantos.

Todo ello tendrá que pasar antes por el pleno municipal. Esta vez sí, la idea parece que concitará consenso: pocos, empezando por el Grupo Demócrata, se opondrán al el nuevo empaquetado de la iniciativa, pues el gancho del bajo precio es políticamente imbatible.

¿Tiene capacidad el ayuntamiento?

¿Puede acometer el ayuntamiento un proyecto así a partir de junio? "Sí. Utilizará las instalaciones de Cementiris, que son precarias. La sala de despedidas de Montjuïc, otras capillas que puede acondicionar. Y, sobre todo, mucho ahorro. Ataúdes de conglomerado, no de madera, por poner un ejemplo", indicó ayer un directivo del sector.

Además de recortar costes, los servicios a bajo coste deberán sortear otro obstáculo: Competencia. "El regulador lo examinará. El ayuntamiento ya participa en otro operador similar, Serveis Funeraris de Barcelona (SFB), con un 15%. Podría llegar a competir contra sí mismo", ha agregado la misma fuente.

De hecho, ERC recordó ayer que el consistorio se tendrá que desprender de esa participación para lanzar el proyecto.

Hay más. La propuesta topará con los mismos obstáculos que el operador público que pergeñaron Badia y Valmaña: el poco músculo. "Hay muy pocas salas de despedida o capillas en las instalaciones de Cementiris. Lo tendrán difícil para competir con las más de 70 salas del resto de operadores en Barcelona", ha indicado otra fuente.

Pacto "desde arriba"

La propuesta lanzada por ERC ayer disfraza otra clave: la política. Los republicanos se habían opuesto hasta ahora a la creación de un operador municipal. El no de los independentistas y de Ciudadanos había bloqueado el proyecto. La nueva propuesta es exactamente la misma con una diferencia: no se construirá un nuevo tanatorio.

¿Qué ha cambiado? "Ha habido un pacto desde arriba. Esquerra salvará los presupuestos municipales de BComú a cambio de recibir la ayuda de Catalunya en Comú-Podem en el Parlament", aseguraron voces cercanas al consistorio.

Grupo Demócrata, en conversación con este medio, aseguró ayer que "no se opondrá a la iniciativa llegado el momento del pleno, aunque no sea nuestro modelo".

Con esos y abstenciones anunciados, Colau sólo necesitará los votos del PSC y del concejal no adscrito, Gerard Ardanuy, para empezar a intervenir en el mercado funerario.

Examen a Cementiris

La munícipe precisará de esos apoyos y que los barceloneses recuperen la confianza en Cementiris de Barcelona, una empresa pública cuyo prestigio está bajo mínimos tras el derrumbe el año pasado de 144 nichos en Montjuïc y el mezclado de 350 cuerpos.

De hecho, hubo voces que aseguraron que el planteamiento de ERC de ayer buscaba desviar la atención de la tragedia. No en vano, el trámite tiene que pasar por pleno y arrancaría en junio.

Sea cierto o no, la sociedad pública deberá demostrar en seis meses que sí sabe gestionar un negocio muy complejo en el que hasta ahora, y según le afeó la Síndica municipal a principios de año, ha cometido graves fallos de gestión.