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La apertura en la costa española de una sucursal de un hospital de prestigio mundial, como el Mount Sinai de Nueva York, mejoraría la oferta de la industria local.

A la caza del turista sanitario

Las clínicas privadas tratan de duplicar los 100.000 viajeros pacientes actuales en mercados como el chino, el árabe y el hispanoamericano

Antonio M. Yagüe
5 min

Cuando un turista hace la maleta con destino a España cada vez es más frecuente que tenga en cuenta la posibilidad de someterse a un tratamiento contra una enfermedad, a una operación, a la reproducción asistida o simplemente hacerse unos retoques o unos cuidados preventivos.

Va más allá de sol y playa. Ciertamente, el turismo de salud no se ha convertido en El Dorado prometido hace unos años, pero si en la fiebre del oro que está enriqueciendo a algunas empresas.

Sólo el 1% de la tarta

Según datos de Spaincares --la alianza que agrupa a varios actores sanitaros y turísticos del país--, en 2015 nos visitaron por este motivo unos 100.000 viajeros, que se dejaron 500 millones de euros. Pero, de momento, España apenas llega al 1% de un mercado mundial que lideran México, Turquía y Singapur y que ha superado en el 2015 los 7.000 millones de euros (solo en gastos médicos).

El reto es duplicar estas cifras de aquí al 2020, según se ha planteado el sector en Fitur. Con este objetivo se aprovechará el tirón de la Medical Travel Summit 2016 (IMTJ), la cumbre internacional más importante del sector, que se celebrará en Madrid el 24 de mayo.

España, sexto país mundial en calidad sanitaria, es el tercero como receptor de turistas, pero el 13º en cuota de pacientes extranjeros, según un estudio del International Medical Travel Journal. El desafío es casar estos porcentajes a la alza.

Centrar la atención

Los responsables de estas industrias no creen que España vaya con retraso, sino que “más bien se ha centrado en otros turismos”. Se ha olvidado el tema económico y no se ha priorizado ser competitivos en precios, mejorar la atención al cliente y una mayor promoción exterior. Y, lógicamente, mejorar la calidad de la asistencia sanitaria privada que cuenta con 455 hospitales, responsables del 3,38% de la riqueza nacional, según el IDIS.

El sector también pide al Gobierno una política de visados más ágil y flexible para recibir a pacientes que necesitan tratamientos urgentes y salen huyendo de trámites y burocracia.

Esta demanda de visados especiales, como ya hacen Alemania y Grecia, se dirige especialmente a los posibles clientes de Hispanoamérica, Oriente Medio y China, países emergentes de donde salen las principales oportunidades.

Asia como mercado

Asia aparece con claridad como el foco fundamental. La clase media china ya supone un tercio de la población y, si no se tuercen las prospectivas, en el 2020 se habrá duplicado. Los pacientes del Magreb y de los países árabes suelen preferir Francia; y los rusos, Turquía. España puede aprovechar las tirantes relaciones hoy entre ambos países.

Árabes y rusos suelen demandar productos complejos de operaciones cardíacas o cirugías estéticas. Son pacientes con alto poder adquisitivo que buscan en España técnicas que no existen en sus países.

Robar clientes

El Reino Unido y Alemania aportan hoy casi un tercio de los turistas pacientes. El resto está muy repartido entre otros países de Europa. En cualquier caso, en el ‘robo’ de pacientes a otros mercados, jugará un papel decisivo el precio de los servicios. Muchas operaciones son más baratas en España.

En la mayoría de los casos se trata de turistas que tienen pólizas que se lo costean o que pueden pagarlo de su bolsillo. Por iniciativa de Noruega unas 15.000 personas vienen y pasan largas estancias en la Costa del Sol. A su sistema sanitario le sale más barato mandarlos para aligerar las listas de espera.

El tesoro del clima

La oferta turística que demandan los foráneos está relacionada con el buen clima de estas zonas: turismo de playa y mar, naturaleza…  Algunos expertos sugieren que otro objetivo del turismo de salud sería, por ejemplo, conseguir que en la costa se instalaran las grandes marcas del mundo.

Sucursales del Cleveland Clinic o el Mount Siani de Nueva York para las que sus médicos prescriban semanas de tratamiento en España por los beneficios de su clima. Para dar este salto, la sanidad privada necesita hacer muchos números y lanzarse.