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El GNL, el freno contra la contaminación marítima


Ante una mayor exigencia medioambiental, el gas natural licuado (GNL) se perfila como una de las mejores alternativas de combustión para el transporte marítimo, dada sus bajas emisiones contaminantes frente al fuel oil


Arturo Esteve

¿Qué es el GNL?

El transporte marítimo ocupa un lugar cada vez más relevante en el comercio mundial. Transporta entre el 80 y el 90% de las mercancías de todo el mundo y consume alrededor del 10% del crudo mundial.

 

Los combustibles utilizados más habituales en el transporte marítimo suelen ser productos derivados del refinado del petróleo. Estos combustibles de baja calidad son más baratos que la gasolina y gasóleo pero, por el contrario, son más contaminantes, dadas las emisiones de óxidos de azufre que emite. 

 

Ante una mayor exigencia medioambiental por parte de diversas organizaciones como la Organización Marítima Mundial (OMI), el gas natural licuado (GNL) se perfila como una de las mejores alternativas de combustión para el transporte marítimo. El GNL es gas natural que ha sido procesado para ser transportado en forma líquida, y es inodoro, incoloro, no tóxico y no inflamable.

¿Cuáles son sus principales ventajas?

Entre las principales ventajas del uso del gas natural licuado destaca sobre todo la importante reducción de emisiones contaminantes respecto a otros carburantes. En concreto, emite un 25% menos de dióxido de carbono (CO2), un 80% menos de óxido de nitrógeno (NOx) y prácticamente ninguna cantidad de dióxido de azufre (SO2) o partículas en suspensión. También destaca la reducción de la contaminación acústica, ya que los motores a GNL permiten reducir el ruido ambiente en un 50% respecto a los convencionales.

 

Por otra parte, es un combustible más barato que los tradicionalmente usados en los buques y permite desplazamientos largos, con una autonomía entre 800 y 1.500km. 

 

Situación del GNL en España

España es la tercera potencia mundial de GNL por detrás de Corea y China. Su posición estratégica en el mercado global del gas puede repercutir de forma positiva no sólo a nivel ambiental, sino también económico. Por otro lado, nuestro país es también un líder en el conocimiento y uso de la tecnología del GNL.

La apuesta del Port de Barcelona por el GNL

Entre los diferentes actores que juegan un papel importante a la hora de consolidar el uso del gas natural licuado en España destaca el Port de Barcelona. La institución tiene un Plan de Mejora de la Calidad del Aire, que tiene el objetivo de reducir de manera efectiva las emisiones contaminantes de la actividad portuaria a través de 53 actuaciones.

 

Asimismo, el Port participa en diversos proyectos europeos para dotar al recinto portuario de toda la infraestructura necesaria para subministrar GNL a barcos, camiones y maquinaria de terminal.

El ejemplo de Baleària

En España se están tomando pasos para avanzar en la implementación del gas natural como combustible para el transporte marítimo. Un ejemplo de ello es la colaboración entre Naturgy y la naviera Baleària, una naviera pionera en el uso de GNL, para impulsar el primer barco de pasajeros en España con un motor auxiliar de gas, el Abel Matutes, que ya opera desde hace más de un año. Además ambas empresas tienen un contrato de suministro de gas natural para diez años, ya que la naviera está construyendo los dos primeros ferries de pasajeros propulsados por GNL que operarán en el Mediterráneo y tiene previsto remotorizar parte de su actual flota para que use esta energía.

Futuro del GNL

La flota mundial propulsada por GNL aumenta a un ritmo de entre un 15 y un 25% anual, por lo que si la tendencia sigue la misma línea, en 2025 podría existir una flota mundial de 300 y 600 buques. Se estima que en 2035 el 22% del consumo total de bunkering será de GNL. 

 

En conclusión, los expertos consideran al GNL como un combustible marítimo alternativo al petróleo. Este cambio, además de una mejora en las ventajas ambientales, supondría también un ahorro económico en la factura de combustible, de manera que las navieras podrían ahorrar costes, hacer más competitivo al sector y, por extensión, también la industria. Asimismo, es una tecnología ya madura y real que cumple con los parámetros internacionales de emisiones contaminantes.