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Álex Cruz, futuro presidente de British Airways, y Lluís Recoder, ex consejero de Territori i Sostenibilitat.

Álex Cruz saca los colores al ex 'conseller' Lluís Recoder

Redacción
2 min

Con argumentos técnicos. Así sacó los colores el martes Álex Cruz al ex consejero de Territorio y Sostenibilidad Lluís Recoder (CDC). En un almuerzo en el Círculo Ecuestre, que era la despedida pública del nuevo presidente de British Airways de su etapa al frente de Vueling, ambos intercambiaron pareceres sobre la conectividad del aeropuerto del Prat. Recoder --recolocado como socio asesor de la consultora KPMG-- interpeló al exitoso directivo sobre la razón por la que al aeródromo barcelonés le faltan conexiones de largo alcance.

La interpelación de Recorder llegó en forma de repregunta, ya que Cruz había contestado anteriormente que las únicas razones que frenan el desembarco de las aerolíneas al hub barcelonés son económicas. "Tú lo sabes, Lluís, harían falta cifras de tres dígitos. Tú me lo repreguntas y yo lo recontesto", contestó de forma muy educada pero firme el hasta ahora consejero delegado de Vueling.

Cruz evitó entrar en la cuitas políticas en torno a la conectividad aérea del Prat, pero sí arrojó al debate argumentos pétreos de carácter técnico. "Sólo hay dos maneras de que El Prat tenga más conexiones: que las compañías operen desde aquí porque lo ven rentable o que las extranjeras vengan porque ven negocio para sus accionistas", zanjó Cruz, acallando a Recoder y al resto de comensales que insistían con la misma cuestión.

Recoder ocupó el cargo de consejero en el primer gobierno de Artur Mas, cuando se dio apoyo desde el Ejecutivo a la iniciativa fallida de la aerolínea Spanair. El Govern de la Generalitat financió a un grupo de empresarios nacionalistas reunidos en torno a Femcat (Volcat apodaron su sociedad) mediante créditos en condiciones especiales del Institut Català de Finances. Los empresarios entraron en el capital de la aerolínea y defendieron las posibilidades empresariales del proyecto, mientras que el resto de competidores abogaban por la inviabilidad del proyecto.