El Pimpollo de Santako, fulminado por Risto Mejode

23.01.2017
Pablo Planas
3 min

Si el president es de esos a los que les va el maso, el domingo por la noche debió de disfrutar mazo sometido al tercer grado del Jo Pregunto. La paliza de los ciudadanos, tirios de la ANC, troyanos de SCC, espartanos del sindicato del metal y jenízaros vecinales de la Mina, fue de proporciones épicas. Lo de la Armada Invencible, una chorrada comparada con el naufragio mediático de @KRLS Puigdemont.Y a más a más, en TV3, la seva.

Los ciudadanos de la Cataluña real, jóvenes en paro y a la espera de una independencia que no llega, vecinas hasta las narices de promesas políticas incumplidas, trabajadores que usan el Metro, venerables jubiladas y osadas estudiantes retrataron a Puigdemont, indefenso ante la consistencia de sus interrogadores. En el PDECat exigen cabezas de TV3 y acusan a ERC de boicot. Los masistas braman contra los puigdemontianos. ¿A quién se le ocurre meterse en la boca del lobo? ¿Quién seleccionó a los doce ciudadanos sin piedad? Del golazo en propia meta se ha pasado a los tiros en los pies. Puigdemont ha quedado como Cagancho en Almagro o como esos concursantes que a la pregunta sobre el color del caballo blanco de Santiago callan mientras una solitaria neurona navega por su cavidad craneal en busca de alguna colega con la que provocar un chispazo de vida inteligente. El CAC aún no se ha pronunciado, pero el Jo Pregunto huele a piloto de una serie que no se rodará. Una lástima.

Más o menos a la misma hora, pero en la Cuatro, se verificaba la famosa entrevista de Risto Mejide a Gabriel Rufián. El Pimpollo de Santako también perdió por K.O., si bien menos agónico que el sufrido por el president. Como es conocido, Rufián le tiene manía a Amancio Ortega y le acusa de imponer a los trabajadores del Tercer Mundo unas condiciones de semiesclavitud. Total que Mejide descubrió que el paladín de las costureras bangladesíes vestía una chaqueta de Zara y ahí salió el Mejide Mejode, publicista y azote de concursantes zotes en sus tiempos de jurado de talents shows.

"¿Qué pasa? ¿Que no se puede criticar a Amancio Ortega y comprar la ropa en Zara?", balbuceaba Rufián. Pues sí, nen, pero es como militar en Greenpeace y zamparse una sopa de aleta de tiburón. O sea, poco coherente y muy falso. Un consumidor tiene más fuerza que un ciudadano, aleccionó Mejide a Rufián, pero este puso cara de ¿Ein? y siguió a lo suyo más pincho que el chile chipotle hablando de cuñados, porque se cree el cuñado que todo el monte es orgasmo y a quien madruga que ciento volando.

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Pablo Planas

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