Los urbanos detenidos por matar a un compañero se culpan el uno al otro

Rosa P., presunta inductora del crimen, apunta a su amante y asegura que lo encubrió por el "miedo insuperable" que sentía

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Carretera del pantano de Foix, donde se halló el agente supuestamente asesinado por dos urbanos / CG

La pareja de guardias urbanos detenidos por acabar presuntamente con la vida de un compañero se culpan el uno al otro. Rosa P. y Alberto L., detenidos por la muerte de otro agente cuyo cuerpo apareció calcinado junto al pantano de Foix (Barcelona), apuntan al otro acusado y se limitan a reconocer que se encubrieron.

Según ha avanzado La Vanguardia este jueves, Rosa P. fue la primera en prestar declaración el martes ante el juzgado de Instrucción número 8 de Vilanova i la Geltrú (Barcelona). La mujer manifestó ante el magistrado que Alberto L. se presentó en su casa y pidió que fuera al piso de arriba con sus hijas.

Después, disparó y acabó con la vida de su esposo que se encontraba en el mismo domicilio. "Voy a hacer que tus hijas se ahoguen en su propio vómito si no me ayudas", espetó el supuesto autor material del crimen, según la declaración de la acusada.

Rosa P. agregó que fue también su compañero en la Guardia Urbana de Barcelona el que trasladó el cadáver de la víctima junto al pantano de Foix, donde lo calcinó. Durante todo el proceso, aseguró la sospechosa, estuvo embargada por un "miedo insuperable".

Sólo encubrió

La versión del coacusado es diametralmente distinta. Alberto L., que prestó declaración después de Rosa, cargó la culpa sobre su compañera sentimental. Sostuvo que recibió una llamada de la policía, y que cuando acudió al domicilio de ésta, el cadáver de su marido ya estaba en el maletero.

Reconoció haber ayudado a la mujer, aunque limitó su papel al de "encubrimiento", proporcionandole una coartada. El detenido justificó sus acciones por la relación sentimental discreta que mantenía con la presunta coautora de los hechos.

Pena menor

La estrategia de los dos guardias urbanos acusados de matar, calcinar el cuerpo de un compañero y abandonar los restos mortales junto al pantano busca atenuar la responsabilidad de ambos.

La pareja busca evitar una condena por asesinato, que comportaría varios años de reclusión. Por contra, el delito de encubrimiento se castiga con penas de seis meses a tres años de prisión.

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