"Fui expulsado de los Testigos de Jehová por denunciar sexo con niños"

Riccardo Maggi impulsa una denuncia ante la Fiscalía italiana tras detectar supuestos abusos sexuales a menores

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Bautizo multitudinario de Testigos de Jehová en Roma y extracto de la denuncia por abusos / CG
11.03.2017 18:31 h.

"Fui expulsado de los Testigos de Jehová en Italia por denunciar sexo con niños". Esta es el lacerante resumen que hace Riccardo Maggi (1983) de su experiencia en el culto milenarista. En conversación con Crónica Global, Maggi subraya que ha denunciado casos de abusos sexuales ante la Fiscalía italiana, un proceso que ha sido admitido a trámite.

El joven deja claro que su vinculación con la denominación no es nueva. "Entré por mi madre, que también era Testigo. Así que me bautizaron", explica.

Natural de Bari, en el sur de Italia, el denunciante subraya las duras pruebas internas. "Exige mucho estudio, conocer mucho las escrituras".

Roma

No obstante, el primer gran desafío llegó cuando a Riccardo le ofrecieron un trabajo en Bethel, la sede de los Testigos en Roma. "Me desplacé allí a hacer de camarero", recuerda.

La experiencia no fue grata. "Descubrí cosas que ni imaginaba. Sexo entre compañeros de la congregación, favores sexuales a cambio de prebendas, drogas y consumo de alcohol", enumera.

Según su testimonio escrito, que hoy obra en poder de la Fiscalía de la República tras su denuncia ante la comisaría regional de la Puglia, allí perdió la fe.

Anciano

"Continué en el interior para convertirme en anciano --pastor--. Quería saber qué más pasaba. Qué más decepciones me aguardaban en ese paraíso perdido", relata.

Tras su paso por el Bethel, estudió para ejercer la sacerdocía en los Testigos. Ello requirió años de estudio. Lo consiguió en 2014.

"Fue muy duro, pero valió la pena. Obtuve acceso al programa informático de la orden y a documentos de abusos sexuales. Conseguí acceder al archivo de Roma", avisa.

Todo ello ha sido agregado a su queja formal ante el ministerio público transalpino.

Expulsado

Su doble vida, como la define en conversación con este medio, acabó en 2013.

Aquel año presenció un presunto intento de felación de un adulto a un menor en una fiesta en una lujosa casa en las afueras de Bari, la congregación a la que él pertenecía.

"Lo denuncié internamente. Enviaron un representante de Roma a cubrir el escándalo. Un año después me expulsaron", abunda.

Según su versión, no era el primer caso. Ha denunciado otro que ocurrió en el pasado, y que un anciano le confesó en 2014. "El fiscal se centrará en el primero, pues dice que el segundo podría haber prescrito".

"Sin familia"

A la espera de que las diligencias avancen, Maggi avisa del alto precio que ha tenido que pagar. "Me intentaron silenciar. La cúpula de los Testigos en Roma dijeron que estaba loco. Instaron a la congregación a cortar lazos conmigo", recalca.

Hay más. "Mi familia no me habla. Mi madre, que es Testigo, es como si no tuviera hijo", lamenta.

El arrepentido, sin embargo, seguirá adelante. En 2016 aportó más pruebas a la Fiscalía. "Hay fotos y vídeos", concluye a modo de aviso a la dirección del culto.

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