Montesquiu cumple 25 años, aunque en realidad tiene 64

El célebre local de Sant Gervasi celebra el aniversario desde que lo adquirió el empresario de la restauración Javier de las Muelas

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Javier de las Muelas con el equipo del Montesquiu en plena calle Mandri.
Paula Ferrer
27.05.2016 17:59 h.

El restaurante Montesquiu tiene 64 años de vida, pero está celebrando sus 25, no porque se quite años sino porque en 1991 cambió de propietario y pasó a manos de Javier de las Muelas. Inició una nueva vida.

Montesquiu mostrador.El local, que había empezado como bodega vendiendo vino a granel, hielo para las neveras y cerveza, había llamado la atención de su actual propietario cuando lo frecuentaba de joven.

En aquella zona pija de Barcelona, no muy lejos del domicilio de Jordi Pujol y del mítico Bocaccio, donde se reunía la gauche divine de la ciudad, era como ahora, muy cara.

Sin embargo, los dueños del Montesquiu, también conocido como Quiu, alumbraron un bar de tapas, algo infrecuente para aquel barrio. Y, además, a buen precio. Por eso, algunos muchachos de la zona, tanto residentes habituales como estudiantes hospedados en los colegios mayores de las cercanías, dieron en bautizarlo como el bar “decente”, porque podían ir allí sin que sus menguados bolsillos sufrieran demasiado.

La tapa más popular eran las patatas bravas, que servían en bandejitas de vidrio, cortadas a láminas y bañadas en una salda del color de la mostaza. La cerveza que más circulaba era la Voll Damm, de barril, claro. El resultado era que un estudiante podía hacerse un aperitivo sin perder la semanada.

Javier de las Muelas era de esos estudiantes. Y cuando, bastantes años después, pudo hacerle una oferta a los propietarios se la hizo. En 1991 compró el negocio, del que apenas modificó nada. Casi 18 años después se hizo con los dos locales colindantes --una churrería y una zapatería de remiendos-- para anexionarlos: es el añadido que da forma de L al local.

Montesquiu tapas.A partir de aquel momento, el empresario, propietario de un grupo de restauración y coctelería, transformó totalmente el Montesquiu, tanto en su oferta --quién hubiera pensado entonces que iba a servir tapas de Joselito-- como en su decoración: los barriles han dado paso a litografías de Tàpies y Riera.

Aquellos 70 metros cuadrados iniciales han dado paso a 270 en los que cabe el bar y el restaurante. Ahora es algo muy distinto, aunque intenta conservar el sabor de una oferta popular y apetitosa.

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