Lomo Alto, el templo de los carnívoros

Abre el tercer restaurante del dueño de Bocagrande y El Nacional en Barcelona bajo la batuta gastronómica de Carles Tejedor

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Manu y Juan Muga, dos de los viticultores que nutren la bodega de Lomo Alto, junto a Quim Vila y Carles Tejedor, de izquierda a derecha.
08.05.2016 18:04 h.

En la esquina de las calles Pau Claris y Aragó de Barcelona, en el local que fue la sala de teatro CAPSA, ha abierto un restaurante que quiere convertirse en un lugar obligatorio de paso para los carnívoros en la ciudad. Lomo Alto es un reto para Lluís Canadell, el empresario gerundense que se hizo un nombre con el enorme riesgo de El Nacional y Bocagrande, de los que ha salido airoso. En un momento en el que la comida saludable está a la orden del día, el tema central de este establecimiento es la carne.

Bajo la batuta gastronómica de Carles Tejedor, el chef de cabecera de todos los establecimientos del grupo, y con Quim Vila de Vila Viniteca como responsable de la bodega, en las cámaras frigoríficas del local descansan piezas de carne de bovino que llevan meses madurando. La humedad es clave en el proceso, el verdadero elemento estrella (y central) de la carta.

Dos espacios

Hay dos espacios con diferentes propuestas en el local. en la planta baja hay una carnicería especializada en referencias nacionales y una barra para degustar bocadillos. La propuesta es extremadamente limitada: solo se puede elegir entre pepito de ternera, el steak tartar o hamburguesa. Tres propuestas en las que se ha cuidado tanto la calidad como la presentación y que aspiran a convertirse en un referente.

El restaurante propiamente dicho se encuentra en la primera planta. La carta se ha diseñado para compartir, por lo que es mejor ir allí en grupo. Un carnicero guía a los clientes, tanto en la elección de la pieza que compartirán como el corte que se hace en sus barbas.

La temperatura

Además, todas las mesas están preparadas con una lámpara especial que mantiene la temperatura de la carne después del corte. Todo gira entorno a la carne. Desde los entrantes, en los que se cuida incluso la mezcla de aceites con aceitunas de referencia, hasta los postres.

Mesas grandes, cuchillos excepcionales y el toque vintage común al resto de locales de Canadell. Espera que la fórmula carnívora triunfe igual que ha ocurrido en el resto de sus establecimientos.

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