El mapa de la Barcelona sexualmente canalla

La crisis no ha arrasado con todos los burdeles: la cópula de pago repunta en la Ciudad Condal

8 min
Localizador ficticio de ocio sexual en Barcelona / FOTOMONTAJE DE CG
Ignasi Jorro @IgnasiJorro
07.10.2016 00:44 h.

Una guía de la Barcelona sexualmente canalla empieza con la pregunta habitual: ¿local o turista?. Los segundos, visitantes internacionales, confluyen en torno a los night clubs más conocidos de la ciudad. Rey entre ellos es el Bacarrá (Borí i Fontestà, 25). El club que pilotan Jaime Vega y José Jacinto Espelta capta entre el público extranjero y cuenta con espectáculos y shows. Si se sale acompañado, su partenaire le cobrará unos 400 euros por hora.

La primacía del rey de la noche de Barcelona se ha visto amenazada recientemente por un competidor: el Blue Night. El bar de copas del empresario Juan Balcells, en la calle Beethoven 15, ha abierto para arañar clientes a sus rivales. El resultado es una pugna entre ambos con estridencias de todo tipo que aún no ha escrito su último capítulo. ¿En el campo comercial? "Vacío casi toda la noche, algo activo a partir de medianoche", describen fuentes del sector.

Sin salir de la zona guapa de la Ciudad Condal está el Felina (calle Can Bruixa), que se describe como casa de citas. En el sector está bien considerado por sus tarifas ajustadas y su discreción. "Precios más ajustados e instalaciones adecuadas. Un player que juega justo y no paga comisiones a los taxistas, como otros", describe un rival.

También en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi, PussyCat Club es uno de los que juega en el campo de los visitante internacionales. Villa Lola, situado también en la calle Sagués, es del mismo dueño y ofrece servicios similares: transporte amigo y servicios para eventos. Promete novedades en el futuro.

Los pequeños

En el apartado de los pequeños está Grupo Haima. "Somos discretos en tamaño, pero los líderes en números de locales. Todos con licencia perfectamente reglada y sin competencias extrañas", explican fuentes de la firma, que opera bares de copas con algo más en las calles Urgell, Rosellón, Roma, Numancia y Muntaner.

Haima presume de una tarifa especial de 60 euros la hora durante el día, algo que sus rivales no pueden batir. "Ofrecemos precios de chinos sin serlo", agregan las mismas voces.

Fue en pubs especiales de Haima donde, por ejemplo, aquel turista pernoctó en un local durante todo un fin de semana, visitando la ciudad de día y entregándose al placer de noche. O donde un matrimonio cogió cariño a una clienta y volvieron regularmente: un día ella, otro día él, en un extraño triángulo amoroso.

Asia manda en los pisos

Precisamente, la alianza sino española para vender sexo en Barcelona se concentra en los pisos. Es el caso del lupanar del Passatge d'Utset, que ha recabado fuertes críticas por sus condiciones higiénicas y por lindar con un templo de los Testigos de Jehová.

La misma mala reputación ha adquirido el apartamento de lenocinio de la calle Urgell, uno de los decanos en Barcelona y que ha sido desbordado por una feroz competencia.

"Revientan precios y no respetan nada. Las escorts asiáticas han roto el equilibrio del negocio", critican empresarios del sector.

La batalla por lo legal

Además del corriente low cost, otra tendencia está calando con fuerza en la noche picante de Barcelona. Es el sexo de pago simpático: el que se vende sin tretas ni añagazas consciente de que tiene la documentación en regla, no trata con mujeres y persigue una misión, ejercer de bandera para regular la prostitución.

"Es el caso de los tres locales de alterne Apricots (calles Arizala, Córcega y Vizcaya), cuyo gerente, Alberto Javier Martínez, es el partner oficial del Salón Erótico de Barcelona este año. Su enfoque entronca entroncar con una tendencia: en Barcelona los esfuerzos son para acabar con la prostitución ilegal en la calle. Los clubes regulados no presentan problemas", define un directivo con ascendencia en el resto de la industria.

Ni fajos de billetes...

En la distribución de clubes de alterne de Barcelona sobrevuela una idea: la etapa de excesos ya pasó. "El ajuste ha sido fortísimo. Ahora es hora de obrar bien. Recordamos a aquel empresario que se dejaba 6.000 euros cada noche en un conocido local que ya cerró. Conoció a todas las chicas y luego las convenció para llevárselas y montar su propio club a golpe de chequera", explica otra fuente consultada.

En estas coordenadas se sitúa el proceso judicial contra Night Beach y Fuego, los dos prostíbulos más grandes de Barcelona, que los Mossos d'Esquadra cerraron en 2014. "Vivían del exceso. Comisiones a taxistas que obligaban a aumentar el capítulo de ingresos. Ello les condujo a, presuntamente, sedar a los clientes y robarles, como cree el fiscal".

La etapa de los fajos de billetes acabó dos años atrás en, precisamente, la operación contra los lupanares de la calle Córcega y Valencia. La policía autonómica halló dos millones de euros en efectivo en el falso techo de uno de los empresarios. El acusado tenía un carril taxi propio delante de su local. Nadie en el ayuntamiento fue imputado.

...ni patadas en la puerta

La otra etapa que acabó en los burdeles catalanes es la de la patada en la puerta. "Los Mossos cortaban la calle y entraban derribando la puerta con un martillo. Cincuenta agentes para comprobar que un local disponía de extintores y salidas de incendios", se queja un profesional del nebuloso mundo.

La situación ha cambiado. La crisis económica, el ruido mediático y la presión vecinal --la que acabó con Bailén 22, que tenía licencia de gimnasio, y cuyos vecinos vieron un día ojipláticos cómo sus dueños metían medio centenar de tazas de lavabo en el presunto gym-- han ajustado la oferta.

El mapa de la Barcelona sexualmente canalla se escribe con más discreción y sin brocha gorda, sin los fajos de los billetes ganados en la construcción, pero en las redes sociales y con perspectiva pro regulación y a menudo de género.

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