Crónica Global Esto es así #estoesasi
Crónica Global

Esto es así


Recomendaciones semanales (y alguna queja)


Isabel Coixet

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Ganbara

En el casco viejo de Donosti, entre lugares que se han plegado al pintxo ahogado en mayonesa y con poca, cuando no nula, sustancia, se esconde Ganbara. Arriba, una barra correcta, con el mejor jamón de la ciudad (que muchos comen embutido en un croissant; no es mi caso, porque soy de la opinión que el buen jamón no necesita ni pan ni tomate, ni mucho menos croissant), y abajo un sótano, con pocas mesas, que es un auténtico oasis donde un puñado de eficientísimas camareras --capitaneadas por la no menos eficiente dueña del lugar-- sirven boletus en todas sus derivaciones (con huevo, foie, solos) con un punto de perfección que no se encuentra en muchos sitios, pescados fresquísimos (el rape ganbara es inolvidable), rodaballo, chipirones, cardos, espárragos y para postre un helado de queso es pura pornografía gastronómica. Si me pierdo en Donosti, me encontrarán en el sótano de Ganbara.

'Frantumaglia', de Elena Ferrante

En este libro, la escritora italiana contesta a las preguntas que muchos de sus lectores nos hemos hecho. Su postura de llevar una vida ajena al camino libre que toman sus libros. Sus ideas y preocupaciones sobre las adaptaciones literarias de sus libros. Su lucha delante de la hoja en blanco, la angustia de nunca estar realmente segura de si lo que escribe es suficientemente bueno para su publicación o no. Sus pensamientos sobre la maternidad, el psicoanálisis, la memoria, el dolor... 'Frantumaglia' es un precioso autorretrato de una escritora de raza, llámese Anita Raja o Pepita Pérez. Los lectores de su obra no necesitamos saber su nombre, lo único que necesitamos es que siga escribiendo.

'Paquita Salas'

'Paquita Salas' es, quizás, la mejor serie (o webserie, tanto da) que se ha hecho en este país. Creada y dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi, cuenta la historia de una representante de actores que no está pasando por su mejor momento. Los cinco capítulos que se han emitido hasta ahora (se pueden ver en Flooxer o en Neox) nos muestran un universo delirante y a la vez próximo, rabiosamente personal, escrito con ingenio e interpretado por un plantel de actores (Belén Cuesta, Brays Efe, Yolanda Ramos, Lidia San José, Anna Castillo) absolutamente soberbios que marcan (o deberían marcar) un antes y un después en términos de 'acting' televisivo, sorteando con maestría los peligros del histrionismo (véase 'Aquí no hay quien viva' o cualquier teleserie española donde los actores suben los decibelios a la primera de cambio). Es tremendamente divertida, tierna y muy inteligente. No se la pierdan.

'I see you', de The XX

El segundo álbum de este grupo británico contiene un puñado de canciones de esas para escuchar en bucle ('Say something loving', 'Lips', 'Performance'...) mañana, tarde y noche. Lo que diferencia a este grupo de los miles que pueblan las listas de éxitos anglosajonas es lo sorprendentemente sinceros que suenan. Las canciones de The XX parecen nacer de auténticas experiencias personales y no del cálculo de una fábrica de megahits. Las voces de Romy Madley Croft (que suena un poco como la de una joven Tracey Thorn) y Jamie XX  tienen un desgarro especial y una emoción rara. Un álbum muy bello.

A evitar

Una nueva oleada de libros sobre el estilo de vida danés 'hygge' inunda las secciones de autoayuda y bienestar de las librerías (que están ya a punto de fagocitar a todas las demás secciones a la que nos descuidemos). El 'hygge' consiste a grandes rasgos en encender velas de canela, disponer de un sofá confortable, mantas de mohair, cojines mullidos de franela y acurrucarse con alguien --nórdico, a poder ser-- en el citado sofá mientras se toma una infusión de flor de saúco y miel, y se contempla la tormenta exterior que azota el chalet de madera que es nuestra segunda residencia. Ah, la chimenea también es de rigor. Yo, qué quieren que les diga, entiendo que los daneses y sus primos noruegos tengan que crearse una mística alrededor de un sistema de vida que te condena a pelarte de frío nueve meses al año, pero de ahí a que el resto del mundo tenga que abrazar el 'hygge', veo un abismo que yo, personalmente, no estoy dispuesta a cruzar. Y además la manta de mohair me hace estornudar y los nórdicos no son mi tipo.