El director del CIE de Barcelona ‘compra’ el silencio policial con días libres

Les ofrece modificaciones en sus horarios a cambio de no denunciar la situación en el centro

3 min
Un policía camina por el interior del Centro de Internamiento de Extranjeros de Barcelona / EFE
Nuria Vázquez
04.11.2016 00:00 h.

La tensión que se palpa en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) de toda España durante los últimos meses aumenta con cada reyerta o cada intento de motín. Tras los últimos acontecimientos vividos en Sangonera la Verde (Murcia), Aluche (Madrid) y la Zona Franca (Barcelona), la actividad cotidiana en el interior de estas instalaciones dificulta tanto la tarea de los policías como la estancia de los propios internos.

Uno de los factores que evidencian la frágil situación viene de la mano, precisamente, del director del CIE de Barcelona, Pedro Marín, quien, según han explicado a Crónica Global fuentes cercanas al caso, compra el silencio de los policías que trabajan allí para que no denuncien las condiciones que hay en el interior.

Malas prácticas

Los sindicatos policiales lo corroboran: “Se trata de malas prácticas consentidas por el director del centro. Es un sitio donde nadie quiere estar y les ofrece un caramelito para tenerlos contentos”, explica a este medio Pedro Rodríguez, del Sindicato Unificado de la Policía (SUP).

El citado caramelito, según explica, se basa en ofrecer a los agentes que trabajen varios días seguidos sin descanso y así pueden acumular horas para ir a sus destinos de origen. “La gran mayoría no son de aquí, así que aceptan el trato para poder marcharse a su tierra y desconectar durante unos días”, relata Rodríguez. “Hay que concienciar a los compañeros”, añade.

Medicinas descontroladas

Aspectos como la organización de los internos a través de los teléfonos móviles de los que pueden disponer ahora, la fabricación de armas con objetos punzantes y la imposibilidad de cachear a las visitas que reciben --y la consecuente entrada de drogas o cuchillos que en ocasiones encuentran los agentes-- ponen en jaque a la autoridad de la policía en el interior del CIE de la Zona Franca.

Otra de las asignaturas pendientes que cuestiona el papel de los agentes es que, como explica Rodríguez, “en ocasiones realizan la función de asistente, más que de policía como, por ejemplo, cuando les dan la medicación”. Algo que, además, realizan con cierto descontrol. “Ellos llaman a un número y allí se presenta un interno que puede ser ese número o cualquier otro, sin verificarse la identidad de quien se lleva la medicina”.

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Antoni Ferret 04/11/2016 - 11:56h
És una cosa totalment absurda, que ha de desaparèixer. Naturalment, sense un Govern central que sigui normal, és molt difícil que, tant això com altres coses, es puguin solucionar.
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