PSC: ser o no ser, esa es la cuestión

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Se acaban de celebrar unas interesantes jornadas en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander bajo el título 'Dilemas de la cohesión territorial en España', organizadas por la Fundació Joan Boscà. Se han desarrollado con un alto rigor intelectual general, con un elenco excelente de académicos, periodistas y políticos de diferentes partidos, con una presencia notable de ponentes en la órbita del PSC.

A lo largo de este encuentro pudimos escuchar las opiniones de Marina Subirats, Daniel Fernández, Carme Chacón, Josep Borrell o Jordi Hereu entre otros, y con matices, pese a ser evidente el cambio de tendencia en el posicionamiento respecto a la cuestión secesionista, el mensaje que subyace es en parte preocupante.

En el ámbito de los que se posicionan a favor de la unidad en el entorno socialista, todavía no existe la claridad de ideas necesaria para hacer frente a una de las afrentas más importantes de las últimas décadas

Mientras la abrumadora realidad se manifiesta en los términos previstos en los planes nacionalistas que vienen de muy lejos, en el ámbito de los que se posicionan a favor de la unidad en el entorno socialista, todavía no existe la claridad de ideas necesaria para hacer frente a una de las afrentas más importantes a las que se enfrenta la ciudadanía española en las últimas décadas. Para saber afrontar un problema es importante reflexionar sobre las causas que lo han provocado. Pero, cuando en ese análisis se pasa por alto la más necesaria autocrítica y se cae en una cierta autocomplacencia y/o determinismo, la nueva mesa que se pretende vender, se queda con tres patas.

Sinceramente, la confianza se tarda mucho en ganar, muy poco en perder y es casi imposible de recuperar una vez perdida. Pero el nivel de desesperación política es tan alto en Cataluña entre los que nos movemos en las coordenadas de la izquierda no nacionalista (maldito pleonasmo), que muchos estaríamos dispuestos a alquilar (no comprar) una catarsis sincera del PSC. En los últimos tiempos han hecho modificaciones en su discurso hacia la coherencia con sus principios fundamentales (y así se ha demostrado en Santander estos días), pero deben ser conscientes de que el proceso de recuperación de la confianza va a ser difícil, y que utilizar el federalismo como el mantra que todo lo arregla, la ley de lenguas como la panacea que no dé solución a la imposición lingüística, o la construcción de una identidad europea como antídoto contra las tensiones centrífugas, no servirán para nada sin un auténtico propósito de enmienda que evite, por ejemplo, cosas como la inclusión de Castelldefels o Terrassa en la AMI gracias a los votos del PSC, como hemos visto estos días.

Seamos claros, los grandes artífices de la situación que tenemos actualmente en Cataluña han sido, por acción u omisión, los líderes del PSC. Por haber renunciado a los principios matriz del socialismo, incompatibles con el nacionalismo; por haber bailado el agua y haber jugado a la connivencia con los supremacistas; por haber engañado una y otra vez a sus propios militantes y votantes desde unas cúpulas aburguesadas y completamente cercanas a las tesis de las élites extractivas nacionalistas.

Por todo esto, porque tenemos memoria, porque no aceptaremos un trágala, porque ya tenemos la piel muy fina de fraudes, porque estamos hartos del complejo histórico con la interiorización de la identidad española compartida, no daremos un cheque en blanco a este viraje congruente que se intuye. En definitiva, que la necesidad de votos y la pérdida de poder no sea la que esté provocando estos cambios, que sea la interiorización sincera del error cometido y de la enmienda que lo debe intentar superar. Recojo el guante de Carme Chacón cuando en una magnífica intervención explicó que había cosas de la inmersión lingüística que no funcionaban y que había que arreglar. Es un paso en la dirección correcta, pero todavía quedan muchos.

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¿Quién es... Daniel Perales?
Daniel Perales

Maestro de primaria y E.F. Posgrado PT. Actualmente, cursa el Grado de Humanidades en UNIR. Ex miembro del II Consejo General de Ciudadanos. Forma parte de la junta directiva de Alternativa Ciudadana Progresista y de Societat Civil Catalana.

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Ramonsalvat 25/08/2015 - 11:10h
Lucido análisis sobre el PSC y sus realidades, pero es muy evidente que con todos sus defectos, errores pasados, poca claridad aún existente, esta opción política será quizás la única tabla de salvación para muchos votantes de izquierda el próximo 27S, a pesar del giro que se observa en la alternativa Podemos-IC-EUiA para no ser simples comparsas (tontos útiles) del "pruses". Una cosa clara está, los llamados "unionistas" no tenemos estomago suficiente para juntar churras con meninas, como hacen los indepes.
Antonio 25/08/2015 - 11:10h
Mientras no vea a Carme Chacón y al PSC en plano denunciar la inmersión como una herramienta de exclusión de los derechos de los ciudadanos castellanohablantes y como instrumento de adoctrinamiento nacionalista, no me creo ni un sólo giro. Las maniobras de última hora, solo son trucos de supervivencia y sin asumir ni un sólo error. Frente al actual secesionismo cualquier cosa que lo niegue nos parece útil, pero no nos engañemos, solo es pura apariencia. El PSC es un partido tóxico y catalanista, valga la redundancia.
Marino 25/08/2015 - 11:10h
Bien por el artículo y los comentaristas. Opino que lo ocurrido no se ha debido solo al PSC, también el PP tiene mucha responsabilidad. Pero, con el pleonasmo izquierda no nacionalista, digo que visto hasta dónde han llegado y cómo han intoxicado a la izquierda porque todo enemigo del PP es mi amigo hay que hacer como el nacionalismo: Vosotros independentistas nosotros centralistas. El Estado de las Autonomías se hizo para que encajase el nacionalismo. Como lo ha utilizado para dinamitar al Estado y deteriorar la convivencia la izquierda no puede ser su comparsa. El Contrato Constitucional no ha funcionado y cada cual se vuelve a sus posiciones precontractuales. Eel independentismo no. Ese no tenía posición, su estrategia pujoliana consistió en arrancar, arrancar y arrancar...Y en eso están, en conseguir un Estado dentro del Estado. La peor mentira nos la contamos a nosotros mismos por eso el Estado Federal es un autoengaño salvo para el nacionalismo que lo considera seguir arrancando.
JoaquinM 25/08/2015 - 11:10h
El PSC, como dice Antonio, es "tóxico", y habría que aclarar que es tóxico de raíz, por que su existencia obedece a haber "internalizado" la ideología de base nacionalista cuyo objetivo es la destrucción de la nación española: la infumable, mentirosa, ventajista y clasista ideología creada por Prat de la Riba y acólitos: catetismo de provincianos ricos. Su mera existencia (del PSC) se basa en la desaparición/abstinencia del PSOE en Cataluña, es decir, en que el PSOE dejara de ser un partido español y se convirtiera en un partido de una parte de España, mientras que el PSC es un partido distinto. Si no recuerdo mal, los órganos del PSC son "nacionales" (¡toma castaña, ni Jordi Pujol lo habría pensado mejor!), mientras que los del PSOE son "federales". Con esos mimbres es imposible esperar nada del PS(C)OE, solo verlos tomar posturas más o menos tibias en según qué asuntos si el viento les da demasiado en la cara, tal y como el articulista de hoy ha advertido en Santander.
Mateos 25/08/2015 - 11:10h
Suscribo íntegramente lo escrito por [Antonio] y por [JoaquinM].
jojasoclliure 25/08/2015 - 11:10h
.....sucribo integramente lo suscrito por Mateos (y así me ahorro muchos tecleteos)......desde hace 10 años voto a Ciudadanos, cuando la izquierda exista en Cataluña meditaré mi cambio de voto.....
LARRA 25/08/2015 - 11:10h
Buen análisis los de Izquierdas no nacionalista en Cataluña estamos mudos por obra y gracia del psC
Olegario 25/08/2015 - 11:10h
Obras son amores. Disolución del PSC; PSOE partido de Estado. La situación no está para carantoñas, es la urgencia del recluta, los besicos son para los señoritos...
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