El caos total: Puigdemont rompe y Sánchez rasga

Sale a la luz la ley marcial de transitoriedad del Parlament. La Generalitat podrá hacer lo que le dé la gana. Sánchez resucita y retoma el mando del PSOE ocho meses después

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22.05.2017 08:49 h.

Pedro Sánchez. El rencor es un potente estimulante, eficaz reconstituyente, pura energía. El amigo Patxi se le reía a la cara. ¿Pero qué es una nación, piltrafilla?, le espetó en la refriega televisada. Susana Díaz le ablandó el lomo. "Perdedor", le llamaba la baronesa con menosprecio absoluto. Felipe, Guerra, Zapatero, Rubalcaba y los presidentes regionales han perdido. Al armario de pensar, fuera de Ferraz. La venganza es un género que requiere su proceso de putrefacción. Pedrito se va a hinchar. Per llogar-hi cadires.

En El Español se ocupa de la crónica socialista Daniel Basteiro, que tira de calendario en la arrancada: "Se fue el 1 de octubre entre lágrimas, pero este domingo ha vuelto por la puerta grande. Pedro Sánchez es, de nuevo, el secretario general del PSOE tras casi ocho meses fuera del cargo. Su victoria ha sido clara y ha superado ampliamente las expectativas de su propio equipo, que lloró de emoción en la sede socialista de Ferraz cuando conoció la victoria y su profundidad".

El panorama es dantesco. Los cadáveres políticos se cuentan por decenas. Basteiro apunta: "Si Sánchez ha ganado tras una campaña que trató de ser coral pero que estaba centrada en su figura, en el PSOE hay muchos perdedores, la mayoría con cargo. Se trata de todos los presidentes autonómicos (menos una, Francina Armengol, de Baleares), que apostaron decididamente por Díaz. Pero también los dos expresidentes, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, o referentes del partido como Alfredo Pérez Rubalcaba, José Bono, Elena Valenciano, Eduardo Madina o José Blanco".

La victoria, como la venganza, también sabe distinto con el paso de las horas. Sánchez arrasa con el 50% de los votos. Díaz se queda con el 40% y López, el resto. Es decir, un partido perfectamente partido por el eje. Andalucía es de Susana Díaz. El resto de Pedro Sánchez. El triunfo es tan inapelable como la fractura.

portada paisLunes de órdago. Puigdemont se presenta en Madrid con Oriol Junqueras y Raül Romeva. Es la segunda corrida de la Prensa del ciclo taurino de San Isidro. Gran expectación y previa en El País con las líneas maestras de la ley de transitoriedad jurídica, un engendro coreano que prevé la declaración unilateral si no hay referéndum. Mayúsculo despropósito que, dadas las circunstancias, hasta podría prosperar.

Según el texto del periódico cebrianita, "el empeño de la Generalitat de Cataluña por celebrar un referéndum no agotará el desafío independentista si finalmente se ve frustrado. El País ha tenido acceso al borrador de la Ley de Transitoriedad Jurídica, la llamada ley de ruptura, manejada hasta ahora en secreto por un reducido número de personas. En su disposición final, el documento deja claro que, si el Gobierno impide la consulta, la nueva ley entrará en vigor de inmediato. Se trata de un formato previo de Constitución que establece una república parlamentaria, señala quiénes tendrán la ciudadanía, determina un férreo control de los jueces por parte de la Generalitat y la apropiación de los bienes del Estado español en Cataluña. Y fija la pregunta del referéndum: '¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente de España?'".

Como decía el exjuez Vidal, lo tienen todo previsto, niquelao. No es de extrañar que el camarada Lluís Llach avise a los funcionarios. La república tendrá una justicia implacable. Cuentan en El País: "La parte del articulado que hace referencia a la justicia en ese nuevo Estado es amplia y detallista. Con tres claros propósitos: un control riguroso del Gobierno catalán —sería el jefe de Gobierno quien nombrase al presidente del nuevo Tribunal Supremo—; la apropiación de todas aquellas causas que afecten a Cataluña y que están ahora en manos de la Audiencia Nacional o del Tribunal Supremo español; y la voluntad expresa de 'sobreseer o anular los procesos penales contra investigados o condenados por conductas que buscaran un pronunciamiento democrático sobre la independencia de Cataluña o la creación de un nuevo Estado de manera democrática y no violenta'. Es decir, borrón y cuenta nueva para los políticos que, como el expresident Artur Mas o el exdiputado Francesc Homs, fueron condenados por desoír al Tribunal Constitucional".

¿Y entonces para qué van a Madrid? Ganas de fardar. La capital está de dulce y es el día 1 de la retoma de la Moncloa. Pablo Iglesias y a la alcaldesa Carmena harán los honores. A Pedro Sánchez no se le espera, pero a saber si lo mismo aparece. En La Vanguardia, Isabel García Pagan firma una nota sobre la lección de historia que prepara Puigdemont: "Enterrada la operación diálogo puesta en marcha por el Gobierno de Mariano Rajoy tras la investidura, lo que pretende lanzar ahora Puigdemont es una segunda operación Tarradellas reconvertida para el proceso soberanista. Se trata, pues, de abordar el problema de forma conjunta entre ambos gobiernos, pactar las condiciones para su resolución y, después, poner en marcha los encajes legislativos necesarios. Desde la perspectiva de Puigdemont, la Constitución no puede convertirse en un corsé que ahoga las aspiraciones catalanas de decidir su futuro, como la ley de reforma política no lo fue para el restablecimiento provisional de la Generalitat. El presidente catalán podría ir incluso más allá del retorno de Tarradellas en su búsqueda de precedentes de excepcionalidad política. En sus notas también aparece la operación para legalizar el Partido Comunista de España".

Seguro que Rajoy toma nota. De momento, ha felicitado al Madrid por el título de Liga. De Sánchez no ha piulado aún. Al presidente no le asusta jugar con fuego y está más que dispuesto a convocar elecciones. Los monclólogos sugieren que eso sería letal para el PSOE. Pobre país.

22 de mayo, santoral: Atón, Ausonio, Basilisco, Joaquina de Vedruna, Rita de Casia, Julia de Córcega y la Santísima Trinidad.

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