La rivalidad diplomática de Puigdemont y Mas sale muy cara

El pulso entre el expresidente y su sucesor provoca una doble política internacional con solapamiento de actos, aumento de altos cargos y viajes contraprogramados

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El presidente Carles Puigdemont, en la conferencia pronunciada en Harvard / JORDI BEDMAR

Carles Puigdemont pronunció una conferencia en Bruselas el pasado enero. Artur Mas lo hará el 25 de abril. El presidente catalán estuvo en Harvard a finales de marzo. Su sucesor hizo lo propio tres semanas antes. El pulso diplomático entre ambos dirigentes dice mucho de la pugna entre la antigua CDC y PDECat por controlar la internacionalización del procés.

El pulso cuesta caro, pues se traduce en una doble política internacional con solapamiento de actos, contraprogramación de viajes y aumento de altos cargos. Todo ello, a costa del gasto de la Conselleria de Asuntos Exteriores, que este año ha duplicado su presupuesto al pasar de 34 millones a 64 millones de euros. Y alguna partida más que la oposición quiere conocer.

Una doble red

Desde que la CUP vetó a Artur Mas como presidente del Gobierno catalán, en el Palau de la Generalitat se ha instaurado una doble red diplomática: la que pilota el presidente Puigdemont junto a su consejero de Exteriores, Raül Romeva (ERC), y la que promueve el equipo del expresidente.

Los antisistema no soportan que Mas se dedique a viajar por el mundo para explicar el procés y así se lo hicieron saber personalmente a través de su diputado Benet Salellas en marzo, cuando el convergente acudió al Parlamento catalán a dar explicaciones por el caso 3%. También lo han hecho por escrito, presentando una serie de preguntas sobre la Oficina del antiguo presidente y sus viajes internacionales.

Altos cargos recolocados

Entre esa información solicitada destaca la referente al Programa Internacional de Comunicación y Relaciones Públicas Eugeni Xammar, creado en 2012 para internacionalizar la realidad económica y social de Cataluña. Al frente de este programa han estado personas de la máxima confianza de Artur Mas: Martí Estruch, Jaume Clotet y, actualmente, Joan Piqué, exjefe de prensa del expresidente recolocado en este cargo por el que cobra 74.379 euros. Clotet es, actualmente, director de comunicación de Carles Puigdemont, mientras que Estruch, exdelegado del Govern en Berlín, es responsable del área de comunicación del Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña (Diplocat).

Este consorcio público-privado, otro ente dedicado a situar a esta comunidad en el mundo –su presupuesto asciende a 2,1 millones de euros--, ha organizado las próximas conferencias de Artur Mas en Bruselas (25 de abril), París (26 de abril) y Ginebra (27 de abril) conjuntamente con los “embajadores” catalanes en estas ciudades.

Nuevas 'embajadas'

Como se sabe, el Gobierno de Puigdemont ha ampliado la red de oficinas de la Generalitat en el exterior, y mientras Martí Anglada dirige las de París y Ginebra, Amadeu Altafaj fue fichado por Mas para ocupar la plaza en Bruselas y ahora ha sido ascendido a delegado permanente en la UE. Con la reciente apertura de delegaciones en Varsovia y Copenhague, ya son diez las embajadas que tiene la Generalitat. Presupuesto no le falta, pues, en dos años, la partida destinada se ha duplicado al pasar de tres millones de euros a 6,5 millones.

Diplocat está dirigido por Albert Royo, próximo a ERC. Dada la desconfianza existente entre los republicanos, máximos responsables de la diplomacia catalana, y PDECat, así como entre los equipos de Puigdemont y Mas, ambas formaciones han optado por una política de “cremallera”, es decir, de cruce de cargos de diferente color en los diferentes departamentos.

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