El independentismo catalán se entrega a los amigos de Bush y Aznar

El apoyo internacional a Puigdemont procede del 'lobby' cubano más ultraconservador que rechaza la sanidad pública y la subida de impuestos a los más ricos

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George Bush y José María Aznar, en Dallas, en 2013 / EFE
María Jesús Cañizares @MJesusCanizares
21.09.2016 00:00 h.

La diplomacia catalana se congratula de que cinco congresistas americanos hayan apoyado el derecho a la autodeterminación. Por ello, el consejero de Asuntos Exteriores de la Generalitat, Raül Romeva, aprovechó el viaje que realizó la semana pasada a Washington y Nueva York para expresar su agradecimiento a esos cómplices del proceso secesionista. Sin embargo, el Ejecutivo de Carles Puigdemont ha pasado de puntillas sobre la identidad de estos contactos internacionales, establecidos por el secretario de Relaciones Exteriores de la Generalitat, Roger Albinyana. Y es que, tal como publicó ayer Crónica Global, el perfil de extrema derecha de algunos de esos nombres propios contrasta con los referentes demócratas que CDC y ERC –socios de gobierno— aseguran tener. Este es el caso del republicano Dana Rohrabacher, que tal como desveló este medio, recibió a Romeva en la capital estadounidense. Pero el resto de los “amigos” de Puigdemont, miembros del llamado lobby cubano, también tienen un historial ultraconservador.

Contra el 'Obamacare'

Destaca Mario Díaz-Balart, miembro de la comunidad cubana de Miami que rechaza flexibilizar las relaciones entre Washington y La Habana. Díaz-Balart, que mantiene una estrecha relación con las familias de los expresidentes George Bush y José María Aznar, es contrario al Obamacare (la extensión de la sanidad pública impulsada por Obama), a la discriminación positiva en la contratación de mujeres y minorías, a la subida de impuestos a las rentas más altas y a las políticas activas de medio ambiente. El congresista es un acérrimo defensor del derecho a la posesión de armas, de la referencia explícita a Dios en la esfera pública y de una política de distanciamiento de las Naciones Unidas.

Otro aliado de la causa catalana es Carlos Curbelo, republicano por Florida que también rechaza el Obamacare, así como establecer relaciones diplomáticas con Cuba y acuerdos con Irán. Coincide con la política fiscal de Díaz-Balart.

Ileana Ros Lehtinen, otra congresista cubana, llegó a pedir el asesinato de Fidel Castro y aboga por la salida de Estados Unidos de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Defiende a ultranza al Gobierno de Israel y la suspensión de toda financiación al reconocimiento del Estado palestino.

En julio del año pasado, votó una resolución que reclamaba a la Cámara demandar al presidente Obama por excederse en su autoridad constitucional. También es detractora del Obamacare y de subir los impuestos a las rentas altas, pero defiende la privatización de la seguridad social.

El único apoyo demócrata dentro del lobby cubano que logró recabar Albinyana es el de Albio Sires, congresista por Nueva Jersey y que rechaza la intransigencia política de Díaz-Balart, Ros y Curbelo.

 

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