'El Periódico' suelta lastre mientras adapta su línea editorial al post-'procés'

El buque insignia del Grupo Zeta despide a la directora adjunta, Neus Tomàs, diez meses después de su nombramiento

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Los trabajadores de El Periódico en una protesta por el conflicto del Grupo Zeta
16.07.2017 21:32 h.

El largo proceso de adelgazamiento del Grupo Zeta propiedad de Antonio Asensio complica la vida a su buque insignia, El Periódico de Catalunya, que trata de sortear el alumbramiento de un nuevo plan de negocio a la vez que gira su línea editorial de cara al post-procés para adoptar posturas menos complacientes con el nacionalismo.

De hecho, las cifras de control de difusión de la OJD referidas a la primera mitad del año parecen respaldar ese cambio desde el punto de vista comercial.

El último episodio de ese difícil alumbramiento se produjo el viernes pasado con el cese de la directora adjunta del diario, Neus Tomàs, que aceptó la invitación del director, Enric Hernàndez, a salir de la empresa después de un intenso y breve periodo de desavenencias.

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Neus Tomàs, tras ser designada directora adjunta del diario del Grupo Zeta / FOTO: EL PERIÓDICO

Alejamiento del nacionalismo

Tomás, que había sido nombrada para el cargo en septiembre de 2016, sustituyó a su vez a Albert Sáez, un periodista al que ERC había colocado al frente de la CCMA en tiempos del tripartito. La caída de Sáez se producía en paralelo a una primera y tímida toma de distancia del procés.

Ese cambio se ha acentuado en los últimos meses y ha producido desencuentros en el seno de la dirección. La segunda de a bordo se encontraba con portadas que le sorprendían --y no en sentido positivo--, elaboradas sin su intervención.

Eco en las redes

El anuncio de la salida de Tomás, hecho por ella misma en Twitter el viernes, fue interpretado en esa clave por la comunidad nacionalista catalana. Políticos como Germà Bel, Jordi Turull, Joan Tardà, Joan Manuel Tresserras y Julià de Jòdar se hicieron eco de su salida del diario con esa lectura. Ningún personaje del PSC (pasado o presente), excepción hecha de Manel Nadal, le ha respondido en la red, un detalle significativo teniendo en cuenta que la periodista se dio a conocer precisamente como jefa de prensa de la Consejería de Territori con Joaquim Nadal de titular. De ahí pasó a El Periódico cuando el director era Rafel Nadal, hermano de los dos anteriores.

En paralelo a la citada pérdida de confianza, el estrés que ha introducido en la redacción la negociación de la rebaja salarial y el ERE en ciernes, que desembocó en la huelga de mayo, han hecho el resto.

Los despidos

La plantilla ha aceptado la consolidación de los recortes de sueldos aplicadas durante el ERTE que se prolongó de 2014 a 2017 y que superan el 16% de media, y ahora quiere negociar con la empresa las indemnizaciones de los despidos que se incluyan en el inminente ERE.

La empresa ha tensionado las negociaciones con una oferta que roza el mínimo previsto en la reforma laboral para compañías con pérdidas, que no es el caso de El Periódico. Y eso a pesar de que el arbitraje en el diario deportivo Sport limitó la consolidación de las rebajas salariales al 8%, en lugar del 21% acumulado en este caso.

El riesgo de ir a magistratura

El Grupo Zeta sabe que no le conviene llegar a la magistratura porque asume el riesgo de incrementar los costes de la operación de adelgazamiento, pero está acostumbrado a ganar todos los pulsos a su comité de empresa. Incluso en mayo, cuando había conseguido que el diario no saliera dos días seguidos anuló las otras tres jornadas convocadas a cambio de nada: las negociaciones están donde estaban.

El plan de futuro que en paralelo el Grupo Zeta negocia con bancos a los que debe casi 100 millones de euros está pendiente del acuerdo social. Deloitte había diseñado un plan negocio en el que se recomendaban desinversiones por valor de 72 millones, 33 de hecho, una vez descontados los 39 obtenidos por la venta de Ediciones B. 

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