El negociado de Junqueras que trabaja de espaldas a la independencia

El Instituto Catalán de Finanzas, en la diana de la CUP, sigue controlado por el equipo del exconsejero Andreu Mas-Colell y mantiene un calendario ‘autonomista’

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La fachada del Institut Català de Finances (ICF), un negociado de Junqueras, en Barcelona / CG

Que la CUP haya puesto en el punto de mira al Instituto Catalán de Finanzas (ICF) tiene una doble explicación. Por un lado, su timing autonomista, ajeno al procés. Y, por otro, la permanencia del equipo que en su momento designó Andreu Mas-Colell, que fue consejero de Economía durante el mandato de Artur Mas.

Curiosamente, el ICF depende de la vicepresidencia económica de Oriol Junqueras (ERC), aunque su gestión transcurre a espaldas del procés, lo que le convierte en una especie de “aldea gala” dentro del tormentoso proyecto independentista del Govern.

Tejido empresarial

“Las directrices políticas se quedan en la Consejería de Economía, pero nos dejan muy tranquilos, no hay injerencias en nuestro día a día”, explican fuentes internas del ICF, entidad financiera dependiente de la Generalitat cuya finalidad es impulsar y facilitar el acceso a la financiación al tejido empresarial de Cataluña, especialmente a las pymes. Incluso la oposición valora esa dualidad de Junqueras, capaz de presentar unos presupuestos con ingresos no hinchados o ventas de patrimonio imposibles, como se hizo en anteriores legislaturas, mientras se enrola en una hoja de ruta hacia la independencia unilateral.

Aunque esas anteriores “cuentas fantasmas” fueron responsabilidad precisamente de Mas-Colell, el ICF mantiene a altos cargos heredados de aquel mandato. El consejero delegado de este organismo, el exbanquero Josep-Ramon Sanromà, fue elegido en 2011. Demasiado acento capitalista para el ideario cupaire.

De ahí que los antisistema aprieten con la necesidad de ejecutar el cambio del Instituto a “banco público catalán”. De hecho, el ICF ya funciona de facto como tal. “Otra cosa es que la CUP quiera nacionalizarlo”, explican las mismas fuentes.

Pendiente del Banco Central Europeo

En 2015, el Parlamento catalán convalidó un decreto ley del Govern que adaptaba el ICF a los requisitos para convertirse en un banco público, pero la CUP insiste en que, dos años después, sigue sin tener “ficha bancaria”.

La realidad es que el calendario con el que trabaja el ICF es demasiado “autonomista” para el gusto de la CUP, pues depende de las directrices europeas. Este organismo no tiene más remedio que esperar a que se apruebe la nueva normativa europea sobre los requisitos de la banca pública. También es necesario solicitar un informe al Banco de España y, después, pedir autorización al Banco Central Europeo

Habrá que esperar, como mínimo, a 2018. Para entonces, ya se sabrá si Cataluña ha celebrado un referéndum de independencia. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, acaba de advertir a Cataluña que la independencia de un territorio de un Estado miembro tendría consecuencias en sus relaciones con la Unión Europea. Pero, como se sabe, la CUP quiere soltar lastre de la troika y pide avances en ese camino hacia la banca pública sin pedir permiso.

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