Granados: “Junqueras ha consolidado el 'pujolismo'”

La portavoz parlamentaria del PSC cree que la candidatura de Patxi López es una 'buena noticia' y 'demuestra la pluralidad de liderazgos de la socialdemocracia española'

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Confiesa que le gusta trabajar en equipo. Incluso mandar. Pero nunca se ha presentado a unas primarias. “No voy a optar nunca. Al PSC le toca picar mucha piedra”, asegura Eva Granados (Barcelona, 1975), portavoz del PSC en el Parlamento catalán.

-¿A qué atribuye la recuperación del PSC en los últimos sondeos de intención de voto?

-En Cataluña vivimos en una convulsión política desde hace unos años y ahora hemos entrado en otra fase. El electorado empieza a valorar nuestra coherencia en todo ese proceso. No estamos situados en ninguno de los dos extremos y cada vez hay más gente que piensa que tiene que haber un acuerdo pactado. Se empieza a premiar la coherencia.

- ¿Ha habido algún momento de inflexión en el proceso independentista?

-No puedes engañar a tanta gente durante tanto tiempo. Llega un momento en que esa sucesión de hojas de ruta acaba en saturación. Miquel Iceta (primer secretario del PSC) lo explica bien: los independentistas están acostumbrados al lenguaje de los videojuegos y a saltar pantallas. Y la pantalla del referéndum ya se pasó hace unos años. Ahora vuelve. Estamos en game over, en esa situación final.

-¿Qué discurso tendrá a partir de ahora el PSC? El referéndum sigue sobre la mesa.

-Tenemos cuatro obsesiones. La crisis económica ha pasado, pero no la crisis social. Sigue habiendo una emergencia social y por eso insistimos tanto en pedir el cumplimiento de las resoluciones aprobadas en el Pleno de pobreza, o en presentar iniciativas parlamentarias. Por otro lado, apostamos por todo lo que tiene que ver con la reactivación económica, desarrollo, empleo, cambio de modelo energético... En tercer lugar, todo lo que hace referencia a los servicios públicos y a los derechos de la ciudadanía, poniendo el acento en infancia, educación o sanidad… Y luego está la relación de Cataluña con el resto de España.

-¿Qué denuncian en este ámbito?

-Queremos deshacer el engaño en el que nos han metido, antes Artur Mas y ahora Carles Puigdemont. Y siempre Junqueras (ERC). La guinda del pastel es que hicieron un programa electoral en el que no salía el referéndum.

-A Junqueras parece que le está pasando factura, sin una política de izquierdas...

-Para nada tiene una política de izquierdas. Cuando hablo de emergencia social siempre recuerdo la renta mínima de inserción (RMI). Es un ejemplo categórico. La renta, pactada con sindicatos y aprobada por unanimidad en 1997, se la cargan Alicia Sánchez-Camacho (PP) y Artur Mas. La dejaron como la peor de todas comunidades autónomas de España. Junqueras era jefe de la oposición, aprobaba presupuestos. El PSC presentó una alternativa que tumbó primero el PP y luego ERC. Y ahora ¿qué lleva Junqueras?. ¿Cuatro años pactando con CDC? Todavía tenemos la RMI de Camacho y Mas. Junqueras no solo no ha hecho ningún giro a la izquierda, sino que está consolidando las políticas pujolistas y las políticas neoliberales de Artur Mas.

-Y al mismo tiempo, pacta con la CUP…

-Hay un postureo máximo en la política catalana en estos momentos.  Pero es la impostura del engaño, hay una diferencia entre lo que se piensa y se dice, y los planes que se tienen. Lo que está claro es que en 2017 habrá elecciones. ¿Tenemos que leer lo que dice el Gobierno como algo que van a hacer o en clave de campaña electoral? Ellos saben que no va a haber referéndum.

-Pero insisten…

-Y juegan con Colau y con quien sea. Hacen movimientos tácticos de cara a las elecciones. Si todos fueran coherentes, no se podrían aprobar los presupuestos de 2017, pues la CUP pide un rescate social que esas cuentas no contemplan. Ahora ya no sabemos donde está ERC, si está a la izquierda o está cogiendo el espacio de CiU.

Si todos fueran coherentes, no se podrían aprobar los presupuestos de 2017, pues la CUP pide un rescate social que esas cuentas no contemplan.

-Nosotros siempre preferimos gobiernos de izquierdas a nivel municipal. El Ayuntamiento de Barcelona, cuando ha funcionado mejor ha sido durante las décadas en las que gobernamos las izquierdas. Nosotros también hacemos un buen balance del Gobierno tripartito. Pero es que el acento, en ese caso, estaba en la izquierda, y no en lo identitario, que es lo único que está priorizando ERC. Me parece muy difícil que la actual ERC, que no hace postulados de izquierdas, sino que defiende una ruptura con la legalidad, nos acerque como posibles socios.

-¿Imposible entonces?

-Mucho tendría que cambiar ERC en sus prioridades para que podamos acordar un gobierno conjunto. ¿Es posible? Todo da muchas vueltas. Si hay que formar gobierno, nosotros tenemos las cuatro prioridades que ya he comentado. A ver qué hace Junqueras, que tan pronto se reúne con la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría como que dice que se va a saltar la ley.

-¿Confía en que la 'operación diálogo' dé sus frutos?

-Es una buena noticia, pero se produce después de cuatro años de que un Gobierno y otro hayan jugado al frontón. Veo más responsable a Mariano Rajoy porque tenía una mayoría absoluta que le permitía hacer un buen diagnóstico de la situación en Cataluña, pero también fueron responsables Mas y Puigdemont, por no intentar negociar lo posible, en lugar de lo imposible. Ahora hay un Gobierno en minoría, que se siente presionado por la situación que hay en Cataluña. Está bien que se vean, pero no es suficiente. Necesitamos que se pongan de acuerdo. Me gustaría que hubiera más dinero para dependencia en Cataluña, un modelo de financiación que respete el orden establecido, que las infraestructuras y las Cercanías de Renfe funcionaran… Tenemos un menú de negociación muy amplio, se puede aparcar el referéndum, y negociar las otras 45 medidas que propone la Generalitat.

-¿Qué opina de la querella contra la presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell? ¿Supone un punto de inflexión en la vía judicial seguida por el Gobierno español?

-La judicialización de la política no es una buena noticia en ningún caso. Los problemas los debemos solucionar los políticos. Pero Forcadell ha actuado como presidenta del Parlamento saltándose el reglamento. Y no reconociendo los derechos de las minorías. El PSC ha tenido que ir al Tribunal Constitucional para que se nos reconocieran nuestros derechos como diputados y mi presidente de grupo, Miquel Iceta, ha pedido informes jurídicos respecto a cosas que pensábamos que no se podían hacer. Forcadell nos lo ha estado negando de forma sistemática, actuando al servicio de un proyecto político. Nosotros pedimos respeto institucional, porque nuestras actas de diputado representan a los catalanes. A mí no me gusta que Forcadell tenga procesos judiciales, pero tampoco me gusta que no se respeten los derechos de los diputados.

A mí no me gusta que Forcadell tenga en procesos judiciales, pero tampoco me gusta que no se respeten los derechos de los diputados

-¿Qué le parece la candidatura de Patxi López a las primarias del PSOE?

-Con la fecha de congreso marcada en el calendario, es el momento de que en la militancia empecemos a conocer a los compañeros que quieren ponerse al frente del partido. Hay mucho interés por conocer los diferentes proyectos que nos tienen que hacer más fuertes para ser útiles a la ciudadanía. La candidatura de Patxi López es una buena noticia y una buena muestra de la pluralidad de liderazgos de la socialdemocracia española.

-¿Cómo ha visto el papel de Susana Díaz en todo este proceso?

-Susana es la persona que tiene el cargo institucional más importante en estos momentos en el socialismo español, en calidad de presidenta de la Junta de Andalucía. Tiene una gran responsabilidad porque representa muchas cosas. En estos momentos, tras la situación que se produjo en el comité federal y en el gestora, creo que ella estará de acuerdo en la necesidad de hacer un congreso del que salga una organización útil para España. Susana se podrá presentar para ser candidata y ser secretaria general, por supuesto. Pero eso lo decidirán los militantes en unas primarias.

-Tras el "no" a la investidura de Rajoy ¿cómo será el futuro de la relación entre PSC y PSOE?

-No tengo ninguna duda de que tendrá un final feliz. La contribución del PSC es hacer un PSOE más fuerte, más útil para el conjunto de los españoles, ya que ahí también estamos los catalanes. Hemos pasado por un momento complicado, no hay que esconderlo, pero tiene que ir bien necesariamente.

-Pedro Sánchez dijo en una ocasión que el futuro del PSC tendría nombre de mujer. ¿Se ve dirigiendo ese futuro?

-Actualmente hay un 50% de mujeres al frente del PSC. Cada vez somos más compañeras, sobre todo alcaldesas, y mujeres con cargos orgánicos. Yo nunca me he presentado a unas primarias y no voy a optar nunca. Al PSC le toca picar mucha piedra y a mí me encontrarán siempre trabajando y liderando equipos, pero no estando al frente.

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