El 12-O se transforma en el primer ensayo de desobediencia contra el Estado

La imagen del concejal de Badalona rompiendo la orden judicial está llamada a convertirse en icono del desacato del proceso que debe culminar en un referéndum secesionista

4 min
Concentración en favor de la unidad de España celebrada en la plaza Catalunya el 12-O / EFE
María Jesús Cañizares @MJesusCanizares
13.10.2016 00:00 h.

El epicentro, mediático y secesionista, del 12-O se trasladó ayer a Badalona, donde la imagen del concejal de Guanyem rompiendo una orden judicial, está llamada a convertirse en el icono del desacato a las instituciones del Estado en un proceso independentista que debe culminar con un referéndum.

No era la primera vez que un ayuntamiento se negaba a celebrar el 12-O. De hecho, otra cuarentena de consistorios también se sumaron a ese desacato festivo. Pero en Badalona, donde todos los partidos municipales se conjuraron para evitar que Xavier García Albiol repitiera como alcalde a pesar de haber ganado las elecciones de 2015, es una plaza sensible para los populares. De ahí que la delegada del Gobierno en Cataluña, Llanos de Luna, apuntara a este consistorio y utilizara la vía judicial para exigir que la alcaldesa de Guanyem, Dolors Sabater, cumpliera con la festividad.

Concejales ante el juez

De viaje por Colombia, la primera edil delegó en su equipo de gobierno la muy mediática imagen de la orden judicial rota a pedazos. Por curiosidad o por adhesión a ese gesto de rebeldía, unas 200 personas acudieron a las dependencias municipales para hacer sus trámites, entre gritos a favor y en contra de la Fiesta Nacional. Hoy, los concejales de Badalona se personarán ante el juez que tramita la causa para expresar sus argumentos.

Lo ocurrido en el tercer municipio en población de Cataluña bien podría convertirse en el símbolo de la desobediencia exigida por la CUP en este proceso secesionista que, según ha prometido el presidente Carles Puigdemont, debe finalizar en un referéndum en septiembre de 2017. Curiosamente, el protagonista pertenece a la órbita de Podemos, pero, como se sabe, en los últimos días se han escenificado complicidades entre Puigdemont y la formación izquierdista.

En este sentido, varios consejeros de la Generalitat se sumaron a esa expresión de desacato. Mientras el vicepresidente, Oriol Junqueras, y el consejero de Salud, Antoni Comín, ambos de ERC, hacían una visita de obras, la consejera de Gobernación, Meritxell Borràs (CDC), reunía a su equipo directivo. Asimismo, la Fiesta Nacional pilló al consejero de Exteriores, Raül Romeva, en Bruselas, donde se reunió con eurodiputados catalanes.

Badalona desvió el foco de las manifestaciones habituales en esta jornada, pasada por agua para los constitucionalistas, que no pudieron celebrar su acto central, el que había preparado Sociedad Civil Catalana, aplazado para el domingo. Sí tuvo lugar la habitual concentración en la plaza de Cataluña de plataformas a favor de la unidad de España, que en los últimos años ha cobrado especial significación debido al proyecto secesionista catalán.

Los antisistema también hicieron su propio recorrido, mientras que los nostálgicos preconstitucionales se concentraban en Montjuïc ante una atenta mirada policial.

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Antoni Ferret 13/10/2016 - 08:13h
De vegades s'ha de desobeir, per exemple davant les exigències de la Comissió Europea. En el cas de l'ajuntament de Badalona, jo no diria que fos una ocasió en què valgués la pena exposar-se a sancions per tan poca cosa.
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