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En Cataluña se organizó un sacramental de mucho cuidado al conocerse las conversaciones --bastante piojosas, por cierto-- del entonces ministro de la porra, Jorge Fernández Díaz, y el jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso. Los políticos indepes y los voceros adosados en forma de periodistas se pusieron hasta las cejas. Que si las "cloacas del Estado", que si prácticas estalinistas, que si España era franquista y toda la retahíla propia del caso y más. ¿Cómo se podían utilizar semejantes métodos para combatir desde el poder a los adversarios políticos?, se preguntaban entre grandes aspavientos, mesándose los cabellos y golpeándose el pecho.

Esta pasada Semana Santa, el señor David Bonvehí, el número dos del invento ese que sustituye a Convergència, tuvo la ocurrencia, en una comida con militantes, de explicar que si el proceso kafkiano acaba en desastre, cosa harta probable, los restos del naufragio del partido que fundara Pujol tendrían que presentar un candidato de perfil autonomista en las próximas elecciones. Hasta aquí, ningún problema porque eso lo sabe hasta Rita la Cantaora. El problema es que la conversación fue grabada --en ella se escuchan las voces de dos militantes de ERC que explican que le envían un whatsapp al osito amoroso Junqueras-- y posteriormente difundida urbi et orbi.

En Cataluña hay cosas que solo pueden decirse en privado, a no ser que quieras acabar convertido en chuleta a la brasa

En Cataluña hay cosas que solo pueden decirse en privado, a no ser que quieras acabar convertido en chuleta a la brasa. Es una prueba evidente del clima de perfecta convivencia, libertad de expresión y gran cohesión social existente entre todos nosotros. Así que, siguiendo el conocido método de culpar a la víctima, ese ejemplo para los niños con piernas llamado Rufián le envió recado al decirle a Bonvehí que "lo mejor que puedes hacer para que no te pase esto es no decir según qué cosas". Que viene a ser como decir que "lo mejor que puedes hacer para que no te violen es no ponerte minifalda".

Ni una crítica, ni una sola, al empleo de semejante métodos. Todas las coñitas del mundo llevadas a cabo por los cómicos a sueldo sobre los menús y los restaurantes Bonvehí. Ni una sola condena y sí, en cambio, toda la presión mediática para que no presentase denuncia ante la fiscalía. ¿A quién se le ocurre semejante majadería? La respuesta ha sido, según Pepe Antich, la llamada a somatén --la célebre unidad paramilitar que reprimía al movimiento obrero y que tan grata fue a Primo de Rivera-- del señor Puigdemont para mantener la unidad. Ahora se celebran actos institucionales o así para recalcar la voluntad de celebrar el referéndum sí o sí, a base de llenar las escaleras del Parlamento catalán y firmar manifiestos. Solo les falta encerrarse en Montserrat.

Todo este ambiente tiene una extraña semejanza con el que antecede a la destitución del entrenador de un equipo de fútbol, a quien el presidente de la entidad le manifiesta su máxima confianza y respaldo horas antes de cesarlo. Ahora toca cerrar filas como en aquella manifestación de la plaza de Oriente, tras la retirada de los embajadores ante el régimen de Franco, en la que aparecía una gloriosa pancarta en que podía leerse: "No UNO, sino DOS". UNO corresponde a las siglas en inglés de la ONU. El resto se lo dejo a su libre albedrío.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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