El timo del referéndum de independencia de Cataluña

Manuel Trallero
5 min

Quien fuera el sucesor de Adolfo Suárez en la presidencia del Gobierno español, Leopoldo Calvo Sotelo, y tuvo que capear con las consecuencias del 23F de tan grato recuerdo para los independentistas catalanes, narró en cierta ocasión una anécdota muy reveladora de los entresijos del poder. Al acceder al nuevo cargo, le entregaron con gran misterio las llaves y la combinación de una caja fuerte que se encontraba en el nuevo despacho que iba a ocupar y que según los libradores de las mismas guardaban celosamente los "secretos de Estado". El nuevo presidente, que trasmitía una imagen pública más bien gélida, procedió a la apertura con una cierta curiosidad por saber qué guardaba en su interior. Y cuál no sería su sorpresa cuando la caja en cuestión apareció completamente vacía.

Es un recuerdo que me vuelve una y otra vez en las innumerables ocasiones en que el Gobierno catalán manifiesta su sigilo sobre unos supuestos planes, encerrados bajo siete llaves, sobre el referéndum. ¿Existirán tales planes o será como aquella caja fuerte de La Moncloa? Han repetido tanto que el referéndum se va a celebrar, que da mal pensar. Primero se decía que sería en septiembre --¿con una campaña en julio y agosto?--. Más tarde, en el otoño, sin mayores precisiones. Otras veces se utiliza como simple amenaza. Si, por ejemplo, se inhabilita a la presidenta del Parlamento catalán, la señora Forcadell, se convoca el referéndum como represalia. Es esa, sin duda alguna, una forma elevada de patriotismo.

El referéndum era, según la jerga utilizada por los indepes, una pantalla ya superada, no figuraba en la famosa hoja de ruta. Nadie habló durante la campaña electoral del mismo, ni figuraba en ningún programa electoral. Por entonces se llevaba el DUI --la declaración unilateral de independencia-- frente al RUI --el referéndum unilateral de la misma cosa--. De hecho, no tienen ningún mandato democrático, como tanto les gusta alardear, por la sencilla razón de que no lo pidieron ni para un referéndum por las bravas ni negociado. Eran unas elecciones plebiscitarias, ¿o ya nadie se acuerda?

Tanto secretismo, tanta insistencia en tratar de lograr un referéndum pactado con España, cuando tienen la certeza absoluta de que no solo no puede ser sino que además es imposible, me plantea dudas más que razonables sobre la verdadera voluntad política de celebrarlo

A mí, la verdad, es que tanto secretismo, tanto papeleo, tanta insistencia en tratar de lograr un referéndum pactado con España, cuando tienen la certeza absoluta de que no solo no puede ser sino que además es imposible, me plantea dudas más que razonables sobre la verdadera voluntad política de celebrarlo. Una cosa es lo que se dice ante la galería, pero no hay gacetillero en esta ciudad, aunque sea de medio pelo como es mi caso, que no haya escuchado en privado de boca de algún responsable próximo o remoto de su convocatoria la creencia de que no llegará nunca a celebrarse. Las leyes de desconexión y de transición jurídica son como los décimos de lotería premiados con el Gordo de Navidad que por falta de tiempo el timador no pueden ir a cobrar y trata de endosarle a un pobre incrédulo recién llegado a la ciudad por un precio módico.

Hannah Arendt hizo una definición que incumbe a los políticos independentistas catalanes. "El embustero, por el contrario --afirma la filósofa--, no tiene problemas para aparecer en la escena política; su gran ventaja es que, por decirlo así, siempre está en medio de dicha escena; no dice las cosas como son porque quiere que las cosas sean distintas de lo que son. Se aprovecha de esa misteriosa facultad nuestra que nos permite decir 'que brilla el sol' cuando en realidad está lloviendo a cántaros".

No sé si me explico bien.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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tobermory 18/03/2017 - 23:25h
A mi me ha quedado claribó, como quien dice.
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