La independencia de Cataluña "por cojones"

Manuel Trallero
4 min

El grado de sofisticación, el clímax del proceso, se ha logrado gracias a la alcaldesa de Berga, que fue conducida por los Mossos d'Esquadra a declarar ante el juez tras haberse negado a hacerlo en dos requerimientos previos. Semejante hazaña ha sido motivo de amplios y laudatorios comentarios en la opinión publicada en Cataluña ante tan valiente gesto de "desobediencia". Uno de los más aventajados pensadores serbios, filósofo de profesión, ha llegado a una sorprendente conclusión: la señora alcaldesa posee, por lo visto, "un bon parrell de collons" ("un buen par de cojones", en castellano). Es, sin duda, una gran noticia.

La testosterona ha sido desde siempre motivo de grandes controversias en Cataluña, incitando a confrontaciones entre partidarios y detractores

La exaltación testicular coincide con un artículo de Carme Chaparro en el que explica cómo Clint Eastwood en "la presentación de su última película afirmó, traduciendo literalmente del inglés, 'vivimos en una generación de coñitos'. Es decir que, para Eastwood, los genitales femeninos son un insulto". La testosterona ha sido desde siempre motivo de grandes controversias en Cataluña, incitando a confrontaciones entre partidarios y detractores. La capacidad de los vascos para su supuesto lucimiento, en esta materia, siempre ha provocado elevadas dosis de envidia entre los patriotas catalanes. Por lo visto, el novecentismo nos mermó considerablemente para su elaboración. Quizás fuera por ello que uno de los hermanos Badia, asesinados por la FAI, fue conocido como el Capità Collons (Capitán Cojones) por la utilización de sus métodos, llamémoslos, poco heterodoxos para combatir a los anarquistas siendo jefe superior de policía de la Generalitat republicana.

Uno de los más conspicuos palanganeros del proceso actual escribe en el periódico del último Grande de España que "la cuestión de fondo no es la desobediencia sino el papel de la fuerza (la violencia, según Arendt) y sus costes colectivos y personales. Los partidos y las entidades independentistas no hablan nunca de ello, porque da pereza y rompería el mito de un proceso alegre, rápido y fácil. Y obligaría a mostrar una dosis más alta de verdad y de inteligencia de la que muchos quieren soportar". ¡C'est pas mal!

La cuestión de fondo es la violencia. Es lo que tienen las revoluciones, aunque sea la de las sonrisas, como supuestamente es la independencia de Cataluña

Es lo que tienen las revoluciones, aunque sea la de las sonrisas, como supuestamente es la independencia de Cataluña. Un periodista extranjero que visitó la Rusia de Stalin se quejó de las atrocidades cometidas por el régimen. Sus anfitriones le explicaron aquello tan socorrido de que para hacer tortillas había que romper huevos. A lo que el visitante respondió que había visto los huevos rotos, pero no había visto la tortilla por ninguna parte. El artículo de Carme Chaparro acaba diciendo: "Mientras que un coñazo es algo infinitamente aburrido, que algo sea la polla o cojonudo es lo deseable. Y, claro, las mujeres no podemos poner los cojones sobre la mesa porque no los tenemos. ¿O sí?". En Cataluña, por lo visto, no hay ninguna duda de ello.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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