La Diada del apartheid catalán

Manuel Trallero
4 min

Hace cinco años, el diario de referencia llevaba en portada un titular con tres palabras: "Cataluña dijo basta". No hacía falta ni una más. Aquel mantra de que era catalán todo aquel que vive y trabaja en Cataluña desaguó por el sumidero del olvido. Era un eslogan tipo "¡Españoles, todos!", del Caudillo. Un buenismo de Jordi Pujol y su negro de cabecera, Paco Candel. Cataluña hace cinco años ya solo existía para quienes estaban en la manifestación. Los ausentes ni importábamos ni contábamos, sumando cero. Extranjeros en casa.

¿Cómo puede ser tan catalana la señora Arrimadas, nacida en Jerez de la Frontera, como el maestro Pompeu Fabra?, se preguntaban los filósofos émulos de sus colegas serbios. Don Pompeu tuvo el mérito, no solo del ordenamiento de la lengua catalana, sino también de promover, en el año 1934, una sociedad catalana de eugenesia cuyo objetivo era preservar la raza catalana de las maléficas influencias de las razas hispánicas inmigrantes.

Ahora es una cuestión étnica. ¿Cómo van a ser catalanes los que no tengan los bisabuelos enterrados en tierra catalana? Somos los descendientes de los colonos involuntarios del franquismo. La familia es muy importante, por eso Churchill, con monumento pipi-can en Barcelona, declaró que de ser español y al ver cómo mataban a sus amigos y familiares él hubiera luchado con Franco. ¿Cómo va a ser igual de estadounidense un negro de Alabama que un blanco impoluto? Incluso Heribert Barrera dijo que no. Le dieron la medalla de oro del Parlamento de Cataluña.

¿Quién en su sano juicio no quiere ser independentista en estos momentos en Cataluña? ¿Quién? Los ausentes de la Diada, el resto de esa "parte mayoritaria de la sociedad catalana", es decir los sobrantes

Han pasado cinco años. La escritura es pareja. Ahora se afirma que "la voluntad expresada de forma muy clara por una parte mayoritaria de la sociedad catalana es inequívoca". Tan, tan parecida como aquel eslogan electoral de Artur Mas, "La voluntad de un pueblo", de la campaña de 2012. Y así le fue.

¿Quién en su sano juicio no quiere ser independentista en estos momentos en Cataluña? ¿Quién? Los ausentes de la Diada, el resto de esa "parte mayoritaria de la sociedad catalana", es decir los sobrantes. Ya no somos catalanes sino simplemente ciudadanos catalanes, de momento. Somos una anomalía, sufrimos patologías extrañas, somos antidemócratas y totalitarios en nuestro ADN, somos las no-personas. Estamos amortizados, dados de baja, no contamos para nada. Unos zombis, muertos sociales en vida. De lo que no se habla es porque no existe.

El pensador alemán Magnus Enzensberger precisó que "el tan invocado derecho a la autodeterminación se reduce al derecho a determinar quiénes deben sobrevivir en determinado territorio y quiénes no; sólo les guía el deseo de destruir todo tipo de 'vida inservible'".

Estoy plenamente convencido de que figuro en esa lista.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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