El huevo, la gallina, las urnas y el referéndum

Manuel Trallero
5 min

La fama de la filosofía catalana es universalmente reconocida. Entre nuestros grandes pensadores figura Francesc Pujols quien vaticinó que llegaría un día en que "los catalanes, por el simple hecho de serlo, iremos por el mundo y lo tendremos todo pagado". Uno de sus más fervientes admiradores fue Salvador Dalí --cuyo principal defecto fue ser amigo del arquitecto Òscar Tusquets, destructor del Palau de la Música--, que no le anduvo a la zaga y estableció con precisión meridiana que "la estación de Perpiñán es el centro del universo". La capital de la llamada por TV3 Cataluña Norte, pero que en cuanto gana Le Pen por goleada la reconvierten en los departamentos de los Pirineos Orientales, el sur de Francia.

El caso es que el Gobierno del señor Puigdemont ha querido efectuar su aportación a la historia del pensamiento catalán y así ha resuelto una de las grandes dudas metafísicas que intrigaban a la humanidad: ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? Es decir, ¿qué es primero, convocar el referéndum o comprar las urnas para su celebración? Pues la solución no está en ninguna de las dos cosas sino en publicar en el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña un "anuncio por el que se hace pública la licitación de un acuerdo marco" para el suministro de "urnas electorales transparentes". Todo firmado por el secretario general del Departamento de Gobernación y Administraciones Públicas. Ya se sabe que de los cobardes nunca se ha escrito nada, pero todo lo que se ha escrito de los valientes lo han escrito siempre los cobardes que han sobrevivido.

Continuamos jugando al gato y al ratón, al escondite, al "veo, veo, ¿qué ves? una cosita, ¿y qué cosita es?". A meter solo la puntita, a comprar los preservativos antes de cada nueva cita hasta denominarlos cariñosamente como "los viajados"

Continuamos, pues, jugando al gato y al ratón, al escondite, al "veo, veo, ¿qué ves? una cosita, ¿y qué cosita es?". A meter solo la puntita, a comprar los preservativos antes de cada nueva cita hasta denominarlos cariñosamente como "los viajados". Han puesto el carro delante de los bueyes y han dejado la cosa de la épica para el Tambor del Bruc. "Yo no he sido, seño... yo no he sido" quien ha firmado cuando llegue la hora de dilucidar las ocurrencias. A mí lo que más me extraña es que las urnas sean transparentes, porque debe de ser lo único que quedará transparente en esta Cataluña del tongo, del todo amañado, de debajo de la mesa, para hacer buena aquella frase del paciente que tiene cogido por la entrepierna al dentista y le pregunta: "¿Verdad doctor que no nos haremos daño?". Incluso, si quieren que les diga la verdad, yo creo que deberían comprar las urnas ya repletas de papeletas y así nadie tendría que molestarse en acudir a votar. ¿Para qué, si ya todos sabemos el resultado búlgaro? Ahora que incluso el líder de Venezuela, el señor Maduro, el que aparece fotografiado con la estelada, se dirige a las vacas para impartirles un mitin, podría ser posible en Cataluña un referéndum por simple asentimiento.

Pero queda un gran misterio por desvelar. Aunque Jordi Pujol dijo --y todos sabemos el gran valor de su palabra-- que ya se había acabado hacer la puta y la Ramoneta, a mí me gustaría saber quién es la puta y quién la Ramoneta. Simple curiosidad.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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