El referéndum o la vida

Manuel Trallero
4 min

Viene el referéndum como antes venía el Papus, a llevarse a los niños malos. Con las chicas nadie se metía porque las buenas iban al cielo y las malas a todas partes. Así que nos amenazan con el referéndum como quien grita que viene el lobo, que viene el lobo. ¡Uf, qué miedo! Y aparece la señora Rovira con cara de ladrillo o el señor Junqueras tipo Obélix mamporrero de romanos. Cuando el vice catalán le da un beso a la vice española temo, en plena Operación Diálogo, que le arree un mordisco en los molletes. ¡Es un chico tan sensible!

Del referéndum sí o sí --como quien te apunta al pecho--, del referéndum como línea roja, hemos pasado al referéndum como arma de destrucción masiva. Y como los jueces les toquen un solo pelo a los intocables del proceso, que primero iban de valientes y ahora van con los dodotis puestos, aquí se va a liar parda. Hay un cierto matonismo, un punto exhibicionista, una impunidad tipo Chicago años 20. ¡Qué nos va pasar a nosotros si nosotros somos los buenos! A ver quién se atreve... nos tienen acoquinados. ¡Así cualquier funda un Estado nuevo!  En Cataluña, oigan, ni chistar.

Este es un referéndum de quita y pon. Ahora la orquesta toca un vals y todos a bailar el vals; como toque una polca pues todos a bailarla. La cuestión es siempre bailar al son que tocan

Este es un referéndum de quita y pon. Ahora la orquesta toca un vals y todos a bailar el vals; como toque una polca pues todos a bailarla. La cuestión es siempre bailar al son que tocan. Un referéndum que sirve para cualquier cosa, como el tres en uno o aquellas navajas suizas de mil usos, una tirita para las heridas o un profiláctico en plan póntelo pónselo que siempre te saca de un apuro. O para una movilización permanente que es como una verbena con farolillos bailando la conga en la plaza. Los referéndums hasta los ganaba Felipe González con el trabalenguas de la OTAN y los perdía Pinochet. A Franco le salían que ni bordados, y a Hitler le quedaban de rechupete.

Ha costado más que el parto de la burra que digan referéndum de autodeterminación tal que si fuéramos Timor Oriental y se dejen ya de usar esas mentirijillas del derecho a decidir, nuevo Estado de Europa o chorradas parecidas. Ahora ya vamos a pelo, mondo y lirondo. ¡Loado sea el señor! Este es el referéndum de Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como, o como las fiestas de cumpleaños del rey de la casa, que se juega a lo que él dice o no se juega. Así que la participación y todo lo demás lo decide la parte convocante a la parte convocada en la segunda parte de la misma convocatoria del 9-N. Por eso Artur Mas envió la pluma de la convocatoria al Museo de Historia ese mismo día por si llegaba tarde. A mí me gustan los referéndums como los niños, de lejos, como el referéndum de Hong Kong, por ejemplo. Dicen que los referéndums los carga el diablo; mentira podrida. Es muchísimo peor: los convocan los humanos. Créanme y hagan como yo. Cada mañana salgo ya autodetermiando de casa.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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