Cataluña ya ha cruzado el Misisipi

Manuel Trallero
5 min

Estamos ya en la otra orilla, en el lejano Oeste en donde la única ley que impera es la de quien dispara primero. Todo lo demás son monsergas. Alguno le llama a eso astucia. El Consejo de Garantías Estatutarias, un órgano jurídico de la propia Generalitat, consideró por unanimidad que los artículos sobre el referéndum de la Ley de Presupuestos eran inconstitucionales. Se trata de un órgano cuyos dictámenes pretendía la Generalitat que fueran vinculantes. ¿Y qué ha hecho el Gobierno de Cataluña? Pasarse por sálvese la parte dicho dictamen. Lo mismo que hace con los informes de los letrados del Parlamento catalán y procede a una reforma del reglamento de la Cámara catalana a pelo para poder tramitar de forma exprés la llamada ley de desconexión en forma de lectura única. ¿Para qué discutir lo que es a todas luces evidente?

Empiezo a pensar que sí, que realmente tenían razón los que planteaban que no se trataba tanto de una cuestión de independencia como de democracia porque, si estas son las maneras de la próxima República catalana, entiendo perfectamente el acercamiento de la supuesta diplomacia catalana a los antiguos países del Este, precisamente los países más ejemplarmente demócratas que puede encontrarse en la Unión Europea. De momento, ya podemos dar por finiquitada la cursilada aquella de la "revolución de las sonrisas". Se acabó lo que se daba y ahora ya sabemos que "para hacer tortillas se han de romper huevos", o tal como ha vaticinado un diputado de ERC, la llegada de la anhelada nueva república catalana no será "necesariamente pacífica y ordenada". Ahora ya no valen las manifestaciones festivas multitudinarias, las imágenes a vista de pájaro de avenidas repletas, ni salir a la carretera con los niños, la abuela y la jaula con el canario para cogerse de la mano con la señora de al lado.

Tenían razón los que planteaban que no se trataba tanto de una cuestión de independencia como de democracia porque, si estas son las maneras de la próxima República catalana, entiendo perfectamente el acercamiento de la supuesta diplomacia catalana a los antiguos países del Este

Ahora se trata de la "desobediencia civil", de no hacer caso de la legalidad vigente y cuando uno reciba un requerimiento de Hacienda de una cosa llamada España deberá causarle el mismo efecto que si la remitiese la Hacienda de Malta. Oriol Junqueras, antes de posar delicadamente sus manos en los hombros de señora vicepresidenta del Gobierno español, la señora Soraya Sáenz de Santamaría, tuvo la ocurrencia de proponer una huelga general de una semana, y con ello creía que los mercados internacionales reaccionarían ante la magnitud de la crisis internacional que esto provocaría. La absoluta nimiedad de Cataluña en la escena internacional es, por más vueltas que le den, absolutamente descriptible.

A mí me gustaría saber quién va a ser el guapo que haga cerrar durante una semana la Seat, o todas las oficinas de La Caixa, o a la farmacia de debajo de casa por la cosa esa de la República catalana. La paradoja es que, para que la "desobediencia cívica" se quede en algo más que una reunión de la escalera de vecinos, ha de contar inexorablemente con la colaboración de quienes o bien no creen en el referéndum o bien no creen en la independencia. Aunque, para convencernos, siempre les quedará el argumento de que Cataluña es un pueblo pacífico. Sí o sí, ¿verdad?

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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