Cataluña y su 'noche de los cuchillos largos'

Manuel Trallero
5 min

Un día, la señora Marta Rovira, secretaria general de ERC, declama por los altavoces que el Gobierno catalán tiene un plan para llevar a cabo el dichoso referéndum. La señora Munté, portavoz del Gobierno, anuncia precisamente que de los planes del Gobierno informa el Gobierno. ¿Y de qué informa el Gobierno? Pues absolutamente de nada. Entonces la señora Rovira informa de aquello de lo que no informa el Gobierno. Es decir, de la brillante idea de utilizar a los parados en la celebración del referéndum. Su señorito, Junqueras, asegura que en dos meses --por las verbenas de San Juan-- tendremos la fecha, y más tarde Puigdemont proclama que no renuncia a celebrarlo en el presente año. Mientras que la CUP pide el día y la hora. Y tiro porque me toca. Vuelven a recomponer el jarrón de fina porcelana en una urgente "cumbre en Palau" en la que, por no haber, ni siquiera ha habido filtraciones. ¿Habrán hecho punto de cruz durante dos horas o habrán jugado al Monopoly?

Ha empezado la lucha fratricida entre los unos y los otros. Un choque de egos, y no de trenes como se pronosticaba, golpes por debajo de la cintura y el todo vale para ocupar la pole position de la carrera que empezara el día siguiente a todo lo demás

Ha empezado la lucha fratricida entre los unos y los otros, y entre los mismos unos y los propios otros. La luna saca destellos plateados a las navajas como en los poemas de Lorca de gitanos y guardiaciviles. Un choque de egos, y no de trenes como se pronosticaba, golpes por debajo de la cintura y el todo vale para ocupar la pole position de la carrera que empezara el día siguiente a todo lo demás. Nadie quiere cargar con el marrón de decir aquello de "lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible", ni nadie quiere bajarse el primero en la siguiente estación. La unidad dura lo que dura, dura. Y se acaba el tiempo y empieza el despiporre. Entre los vendedores de humo y de alfombras voladoras, los charlatanes de feria y los palanganeros al servicio del régimen cunde el pánico y sálvese quien pueda, y se olvidan de aquello de las mujeres y los niños primero. Los timoneles de cabeza fría, corazón caliente y mano firme ya ni siquiera publican homilías dominicales en La Vanguardia. Es el principio del fin, el acabose.

La sociedad civil hecha ex profeso para la ocasión sobrevuela el paisaje para después de la batalla. El proceso se ha convertido en una picadora de carne. El cadáver político de Artur Mas contraprograma al próximo cadáver político de Puigdemont en un remake de Tú a Boston y yo a California. Dan la vuelta al mundo y vuelven al punto de partida porque el Estado español, el mismo que ya había sido derrotado por Quico Homs, castiga a Neymar con tres partidos como represalia y presiona a Estados Unidos, la primera potencia mundial. España, eso sí, se parece a Turquía como dos gotas de agua. Todavía no se han enterado de que Rota está donde está.

Nadie quiere ir al talego ni quedar inhabilitado, mientras la épica se escurre por el sumidero del olvido

Nadie se fía de nadie y se reparten puñaladas traperas. Y para comprar las urnas, que traerán la libertad a Cataluña, le piden al oso amoroso de Oriol Junqueras que se lo ponga por escrito y bien clarito, que ellos son unos mandados, y que, cuando llegue la seño Soraya y la fiscalía, saldrán los chivatos de la clase diciendo aquello de "yo no he sido, yo no he sido". Nadie quiere ir al talego ni quedar inhabilitado, mientras la épica se escurre por el sumidero del olvido. Los nuevos putos amos de Convergència van diseñando posibles escenarios, para cuando llegue la realidad, y buscan un candidato con perfil autonomista. Marxismo... de Groucho Marx: "Estos son mis principios pero, si no le gustan, tengo otros". A este paso se van a agotar las tiritas.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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