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Un servidor quizás sea un miembro de la quinta columna españolista o un propagador del discurso del miedo e incluso Rita la Cantaora, pero la situación actual guarda un extraordinario parecido con aquella escena del camarote del barco de la película Una noche en la ópera, de los Hermanos Marx. Para que se hagan una idea aproximada del actual estado de cosas, sepan que el digital de referencia entre los independentistas, en donde escriben destacados e ilustres pensadores serbios, publicó no hace mucho una noticia con el siguiente titular: "Tres buscadores de setas, heridos por la embestida de una vaca". Pues así todo.

Nadie sabe si hemos llegado ya a Ítaca o ya estamos de regreso. La llamada "hoja de ruta" es como el Libro Rojo de Mao sin traducir o una receta de Ferran Adrià

Parece que estamos ya en modo "fuera de control" y los políticos catalanes dicen aquello de "sin manos, sin manos", abandonando los mandos y a los contribuyentes a nuestra suerte. Nadie sabe si hemos llegado ya a Ítaca o ya estamos de regreso. La llamada "hoja de ruta" es como el Libro Rojo de Mao sin traducir o una receta de Ferran Adrià. Hemos dado más vueltas que un tiovivo de feria y ahora resulta que volvemos a la casilla de salida, al referéndum pactado con el Estado, que fue lo que propuso el malvado Duran i Lleida. La única explicación posible es que la clase política sufra una sobredosis de empanada de lamprea. Nadie se aclara, ni puñetera falta que hace, por lo visto.

¿Quién manda en Cataluña? ¿Un parlamento que se pasa la legalidad por el dobladillo de los pantalones, con aspecto de asamblea de facultad? ¿Un presidente que puede decir hoy una cosa y mañana la contraria o soltar un "hostia" desde su escaño? ¿O quizás manda la Assemblea Nacional Catalana a modo del soviet de los obreros y los soldados de la Revolución Rusa? ¿O la CUP versión de la CNT/FAI de los años treinta en camiseta? El Cantón de Cartagena durante la I República era una obra de estadistas al lado de lo que está pasando en Cataluña.

El Cantón de Cartagena durante la I República era una obra de estadistas al lado de lo que está pasando en Cataluña

Ahora, por lo visto, hay que practicar la desobediencia civil. Ando ya buscándome un traje de faquir como aquellos que lucía Gandhi. Habrá que aprenderse los pasitos de baile de Nelson Mandela y cantar de nuevo que "si no vas delante del autobús" como los negros de Alabama. Porque los catalanes estamos, por lo visto, en la India propiedad de los ingleses, en la Sudáfrica del apartheid, y somos como los negros del sur de los Estados Unidos en tiempos de Martin Luther King. O en la España de Franco.

Tampoco había que pagar los peajes de las autopistas y sobreponer en la matrícula de los coches la C de Cataluña en lugar de la E de la malvada España. Y, en cuanto llegaron las primeras multas, nadie volvió a hablar del tema. Como ya dijo el gran filósofo Johan Cruyff, "la pela, es la pela". Mientras tanto, aquí, en Cataluña, nosotros a lo nuestro... "y también dos huevo duros".

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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