Cataluña: "E pur si muove"

Manuel Trallero
4 min

"Y sin embargo, se mueve", como dijo Galileo refiriéndose a la Tierra. En Cataluña hay un runrún, que se explaya por supuesto en privado. Un cuchicheo, mirando alrededor por temor a la KGB local y unos silencios públicos harto elocuentes. No se trata de que las encuestas den, por primera vez, un empate entre los partidarios y los no partidarios de la independencia, ni que el suflé suba o baje. Es un estado de ánimo que se percibe: los indepes están de los nervios. El gallinero anda revuelto. Los pensadores serbios, otra hora polluelos de Prenafeta, esos jóvenes bárbaros a quienes el cuerpo les pide marcha tras haber descubierto el gin-tonic, andan cacareando ante la resurrección de la tercera vía, y la supuesta operación diálogo. Tienen pesadillas y ven salir de nuevo a Duran Lleida de la habitación del Palace. Piden a gritos la vuelta de Artur Mas con la guillotina e incluso andan a la greña entre ellos por un quítame o ponme ahí un referéndum. Tienen la pierna atada a la hoja de ruta y quieren correr una contrarreloj.

A los palanganeros que han representado su cumplido papel en las radios y televisiones catalanas, con verdadero ardor guerrero, les ha entrado el canguelo

A los palanganeros que han representado su cumplido papel en las radios y televisiones catalanas, con verdadero ardor guerrero, les ha entrado el canguelo, no les llega la camisa al cuerpo. Los contertulianos que han jaleado el proceso a modo de palmeros, con un envidiable don de la omnipresencia, andan ahora cabizbajos y cejijuntos porque ven peligrar los emolumentos. Han estado pluriempleados de consejeros áulicos, ejerciendo de validos y favoritas, miembros del Cabinet Noir, disfrutando de las dávidas y las caratoñas del poder. No en vano el Honorable Puigdemont considera ejemplar al periodismo de Cataluña. Es bien cierto. Hay casi tantos periodistas catalanes como buitres aleonados o linces ibéricos.

Han dejado de tener prisa, y debaten --como si fuera el sexo de los ángeles-- si la independencia tiene mucho o poco relato, si falta musculatura o si han de ampliar la base social porque los números no les salen, ni haciéndose ellos mismos trampas jugando al solitario. Las cosas están cambiando tanto que hasta el Conde de Godó se declara en presencia de S.M. el Rey no tan sólo monárquico sino incluso partidario de España. ¡Cáspita! Hay consternación en los medios nacionalistas en donde se había escrito que “Godó es de los nuestros”. Eran otros tiempos, en los que un tertuliano, en la radio del Grande España, comparaba a la hija de los Reyes, la futura Reina de España, con la niña de El Exorcista. Los signatarios del Pacto de San Sebastián, que pusieron de patitas en la calle a Don Alfonso XIII, al lado de las estrellas de su grupo mediático eran como un orquesta de señoritas amenizando un te danzante en un balneario. Winston Churchill ya dejó escrito en relación a sus predecesores antes de la guerra que "el hecho de haber llegado hasta este punto convierte a los responsables, por honrosos que fueran sus motivos, en culpables ante la historia".

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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