¿Cataluña es una democracia?

Manuel Trallero
5 min

​El señor Rafael Ribó, uno de los personajes más siniestros y mofletudos de la política catalana, en su condición de Defensor del Pueblo, versión autonómica, ha seguido fielmente la parábola de ver la paja en el ojo ajeno mientras no veía la viga en el suyo propio. En su informe anual se ha ciscado en el estado de la democracia española mientras que no ha dicho esta boca es mía de cuanto sucede en Cataluña.

¿Quién dijo corrupción? No creo necesario enumerar el rosario de casos que están en la mente de todos. Cataluña en este tema saca buena nota. Solo un dato: en el año 2017 el número de personas encausadas en Cataluña por esta razón es de 303, dobla así a Andalucía (153) y Madrid (145). El informe del señor Ribó hace hincapié en que “se detectan regresiones democráticas que afectan a los derechos y a las libertades fundamentales”. Por ejemplo Òmnium y la ANC han sido reiteradamente multadas por denuncias a la Agencia de Protección de Datos. Amén de ello y según el exsenador Santi Vidal, la hacienda catalana ya tenía datos --obtenidos ilegalmente-- de todos los ciudadanos de Cataluña.  Y pobre de aquel que no pague porque Lluís Llach, en sus clases de Formación del Espíritu Nacional ya nos advirtió de que “quien no pague en Cataluña, será sancionado; nada más que esto”. Claro está que en el año 2011 colocó la sede de su fundación en Madrid porque allí se pagaban menos impuestos que en Cataluña. Pilar Rahola, enfurecida, le dijo: “Coge la bandera del independentismo y, como no le gusta la ley catalana, se va a Madrid”. Eran otros tiempos.

En su informe anual, Ribó se ha ciscado en el estado de la democracia española mientras que no ha dicho esta boca es mía de cuanto sucede en Cataluña

También se queja el señor Ribó de que en España no está garantizada la separación de poderes. El exjuez Vidal ya afirmó que “de los 801 jueces [que hay en Cataluña], sabemos perfectamente los que se quedarán y los que se irán. Tenemos perfectamente diseñada la estructura judicial de la República y sabremos con qué jueces podemos contar”. En relación con la liberad de expresión estamos a la cabeza. El señor Lluís Llach puede hacer como Trump y condenar a los medios que no le son gratos. Es tal la pluralidad de TV3 que ha alcanzado las cotas de audiencia más bajas en su historia. Eso sí, con un director que escribió el prólogo al libro del autoinculpado Lluís Prenafeta por el cobro de comisiones ilegales, en el que atribuía todo lo sucedido a la prensa. El periodista del diario El País que reveló las declaraciones de Vidal y Llach, Cristian Segura, ha sufrido un auténtico linchamiento mediático.

Un gobierno que elabora “leyes secretas” que nadie conoce, un parlamento que reforma el reglamento de forma exprés y que no permite discutir decisiones trascendentales mientras el diputado Llach exige a los funcionarios un juramento de fidelidad al nuevo régimen.

Nada nuevo. ¿Ha sido alguna vez Cataluña una democracia? Jordi Pujol ya amenazó en el Parlamento catalán con que “si el Gobierno de CiU de 23 años hubiese sido tan malo, tan corrupto y tan incapaz, entonces yo sería una condena terrible para el conjunto de la clase política catalana, porque este Gobierno, con democracia y con todo tipo de posibilidades de hacer oposición, gobernó 23 años con elecciones libres”.

Es un tema de credibilidad, dicen algunos.

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¿Quién es... Manuel Trallero?
Manuel Trallero

Ex periodista y ex casi todo lo demás. Tengo una edad ímproba, ¡incluso me acuerdo de que Franco murió en la cama! Eché artículos en 'La Vanguardia' hasta que me cansé. Hice un libro junto con Josep Guixá sobre Carmen Broto y otro solito sobre el (mal) llamado 'caso Palau'. Ambos tuvieron un éxito descriptible. Preparo una biografía de Jordi Pujol. En fútbol voy con el Liverpool, me gusta Schubert, odio los restaurantes, mi ídolo fue Cassius Clay y leo libros de historia en lugar de ver a Josep Cuní y a Pilar Rahola.

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