Y la vida sigue igual

Carles Enric
4 min

Hoy les escribo desde el aeropuerto de Barcelona. Por cierto, en un día como hoy, con un calor insoportable y con el aire acondicionado sin funcionar. Cosas casi podríamos decir que demasiado habituales por estos lares. Tan habitual como entrar y salir de Cataluña. He levantado la cabeza de mi mesa y creo que nadie se va pendiente del 1 de octubre.

Aunque Puigdemont y Junqueras no lo entiendan, la vida sigue igual en Cataluña. Obviamente algunos más indignados que otros. Otros más indignados que unos. Por ejemplo, al ver la simple historia del procés: unos viven del cuento aunque nadie les haga caso. Al final es la la historia de cada verano. Tengo incluso la sensación de que sus patrocinadores tenían unas experiencias muy aburridas en este período del año y crearon el monotema en septiembre para poder relacionarse durante sus vacaciones.

Entre nosotros, un perfil de inadaptados sociales que necesitan llamar la atención de alguna manera porque su vida es aburrida, monótona y seguramente vulgar, muy vulgar. Ya ven, contra una vida así crearon un procés. Necesitaban amigos, temas de conversación y, seamos sinceros, dinero para llegar a final de mes con dignidad. Porque ¿algún lector cree que Puigdemont o Junqueras hubieran salido del poble si no fueran políticos? Sinceramente, creo que el president podría estar ahora trabajando como un simpático pastelero, con las mujeres sobre todo, y Junqueras como un pedante profesor de instituto corrigiendo sus últimos exámenes.

En Cataluña la vida sigue igual para una mayoría. Años en los que hemos perdido el progreso, hemos vuelto el pasado. Con una excepción: aquellos que han chupado del procés

Por cierto, dos profesiones que han perdido a dos grandes personajes. Modo ironía on, claro. Dios no nos elija para comer los pasteles de uno o sufrir las clases del otro. Siendo buenos, quizás deberíamos llamar a sus asociaciones y gremios para que los recuperen para aquello que seguro "saben hacer bien". Nos habrían ahorrado, no sólo sus viajes a costa de todos, sino sobre todo el pensar que la vida iba a cambiar. Porque está claro que en Cataluña la vida sigue igual para una mayoría. Años en los que hemos perdido el progreso, hemos vuelto el pasado. Con una excepción: aquellos que han chupado del procés.

Y los viajes... no me veo, por ejemplo, a la tieta Forcadell precisamente en su poble; son simplemente la constatación de que una Cataluña sigue esforzándose, trabajando, luchando, y otra, mínima pero poderosa, aprovecha la situación para vivir mejor que nunca a costa de todos los catalanes.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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