Hacia un verano tórrido en Cataluña

Carles Enric
4 min

Como hemos dicho en repetidas ocasiones, el procés afronta sus últimas líneas con una tropa de radicales al frente. Las cifras se desmoronan día tras día. Hemos pasado de los "supuestos" dos millones de manifestantes, a los poco más de 500.000 firmantes del Pacte Nacional pel Referèndum. Todo en apenas unos años.

Sobre encuestas ya ni hablamos. Aún estamos algunos pendientes de saber de dónde sale ese famoso 80% que está a favor de algo que no sabemos ni qué es. Al final, el verdadero retrato de un territorio son las urnas, y estas dejan claro no sólo que no hay una mayoría suficiente para seguir el proceso sino, peor aún, que la división territorial en dos Cataluñas es cada vez mayor.

Curiosamente, porque en Cataluña todo pasa de forma curiosa, el Govern​ actual esta presidido por un personaje originario de una zona más radical. Alguien cuyas limitaciones hemos expuesto en diversos artículos y cuyo único fin es evitar hacer el ridículo cada vez que abre la boca. Un don nadie, como vimos en las jornadas del Círculo de Economía en Sitges. Alguien que sabe que sólo es escuchado cuando hace aspavientos.

Han vivido siempre del dinero público y creen que lo público permanecerá a su servicio. Se equivocan. Las cifras son las que son. El descenso de la popularidad del independentismo es veloz

Este personaje, rodeado de burgueses renegados como Junqueras, es uno de los que pretenden subir la temperatura de cara al verano. Han vivido siempre del dinero público y creen que lo público permanecerá a su servicio. Ambos se equivocan. Las cifras son las que son. El descenso de la popularidad del independentismo es veloz. Y con ello se lleva por delante todos aquellos órganos de propaganda, empezando por TV3 y acabando por algunos digitales cuyos directores parecen más propagandistas que periodistas.

Pero el verano tórrido llegará. Gestionar porquería será una de las funciones de las próximas semanas y los próximos meses. Los trapos sucios, los ataques, las amenazas volverán a medrar en la Cataluña de las sonrisas. Algunos, desde su ignorancia, desconocen que cuanta más tensión, menos adeptos. Ellos no saben cómo es la mayoría de la gente. Viven en otro mundo.

Aunque en algo si tenían razón los primeros independentistas. El concepto de las sonrisas funcionó pero, cuando se acabó, la gente vio la realidad. Y el triste dato palpable de Cataluña es que a algunos les importará poco llegar a la violencia con tal de mantenerse en el poder. Quizás los dudosos deberían preguntarse a estas alturas qué empleo o en qué empresas serias podría trabajar gente como Puigdemont, Junqueras o Turull si no estuvieran en política. Esa respuesta es la clave de todo. Sin esto, sin la política, no son nadie, y sin ser nadie, como es lógico, no son capaces de articular ni su miserable vida.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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