El servicio a la política

Carles Enric
4 min

El otro día tenía una de esas conversaciones informales con alguien afín a las ideas de Ada Colau. Mi inocente pregunta --hacer esas preguntas es casi una afición-- sobre qué opinaba del hecho de colocar a su pareja en el Ayuntamiento de Barcelona tuvo una respuesta deprimente. En una frase sin ambages indicó: "La gente entra en política para forrarse". No lloré porque era tarde y, la verdad, tenía aún que conducir.

Días más tarde, no me ha sorprendido leer en Crónica Global la historia del parto de Colau en un hospital público. Según parece, ni era el que le tocaba por distrito. Además, disponía de reserva previa, habitación privada, y a lo majestuoso: media planta cerrada. Una curiosa forma de transformación de la gente de extrema izquierda en cuanto toca el poder. Qué tiempos aquellos en los que disfrazada de abeja Maya interrumpía actos "indecentes".

Unos y otros al final simplemente prostituyen tanto la política como los comisionistas de PP, PSOE, CIU o cualquier otro partido pasado, presente y seguramente futuro

Aunque no lo crean, la política es necesaria, y los políticos también. La política debe ser siempre el lugar desde donde uno ha de aproximarse a la gente. Curiosamente, en Cataluña y, cómo no, en España se está convirtiendo en el lugar más alejado de la gente. Porque sí, aquí cuecen habas con Colau, pero en Madrid con Iglesias cuecen, o calientan, otras cosas. Ya saben que para según qué cargos lo primero y fundamental es hacerse "amiga íntima" del gran líder. Historias que creíamos que eran del siglo pasado pero que aún suceden.

Luego, eso sí, unos y otros se llenan la boca con soflamas y argumentos tabernarios. Pero lo más triste no es su diálogo sino la capacidad que tiene cierta parte de la extrema izquierda en trasmutarse ante la presencia del dinero y el poder. Alguno dirá que no es el caso de los incorruptibles de la CUP. Pero claro hay un pequeño matiz, como ya comentamos en su momento. Estos han hecho el camino al revés. Han sido siempre ricos e hijos de papá y ahora quieren alardear de humildes.

Unos y otros al final simplemente prostituyen tanto la política como los comisionistas de PP, PSOE, CIU o cualquier otro partido pasado, presente y seguramente futuro. Al final, por mucho que algunos quieran negarlo, son todos muy parecidos. Y no por una cuestión de ideas políticas, sino por un tema bien conceptual. Entienden la política no como un servicio al ciudadano sino como una forma de servirse ellos mismos. El servicio a la política.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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