Puigdemont, el presidente invisible

Carles Enric
4 min

Como escribimos la semana pasada, el PDeCAT no controla a Puigdemont. Las acciones para llevarle a su propia dimisión han fracasado. Las consecuencias, una purga-represalia propia de Stalin, aquí mudada desde la Siberia natural a la expresión explosiva para redes sociales "un paso al lado", ha sido efectiva en pocas horas.

Puigdemont entró como rehén de Artur Mas, a dedo, y con los meses se ha convertido en la marioneta de Oriol Junqueras. Es el primer presidente invisible de la historia de Cataluña. Incapaz de tomar una decisión personal unilateral. Necesita siempre un alter ego, sea en entrevistas o en remodelaciones del Govern, a su lado para poder sujetarse en pie. Pero no es su único mérito. También será el primer presidente que entre de la mano de un partido, PDeCAT, y sea cesado siendo miembro de otro partido, ERC.

Ser invisible para Puigdemont tiene sus ventajas. La invisibilidad como presidente le hace creer que será inmortal a cualquier acción, bien de la justicia, bien de la política. Vuelve a equivocarse. La incapacidad manifiesta de gestionar de Puigdemont, sus miedos, su necesidad vital de sentir compañía a su lado, no parecen comulgar mucho con su carácter. Es más, son síntomas claros de una indigencia moral cuyo fin debería estar alejado del dinero público. Perdón, sí debería disponer para ser tratado y ayudado por el sistema. Algún día deberían ser explicados los tratamientos de Artur Mas, de la misma forma que debería explicarse alguna depresión pasada de Puigdemont.

Puigdemont y Junqueras forman un dúo de lo peor que jamás ha existido en Europa. No crean que por inteligencia, o por tacticismo, sino simplemente por algo tan básico como incapacidad

El primero quiso ser el más visible hasta que le pusieron delante de un juez. Allí corrió como una oveja cobarde a refugiarse detrás de los voluntarios. Puigdemont con su invisibilidad no tendrá ni esa capacidad de respuesta. Su sombra, su alter ego, Oriol Junqueras, le exprimirá hasta desahuciarlo de la vida política. Un depredador de lo público, y de algunas cosas privadas, como el president no tendrá otro aliciente en su triste vida. Ya sin edad para correr detrás del edén.

En un momento histórico, o quizás casi histriónico, el peor escenario para Cataluña es tener un presidente invisible. Si algo necesita este pequeño territorio de España son líderes visibles y valientes. Por tristeza, el presidente es invisible y el vicepresidente Junqueras se esconde tras esa indulgencia. Ambos forman un dúo de lo peor que jamás ha existido en Europa. No crean que por inteligencia, o por tacticismo, sino simplemente por algo tan básico como incapacidad.

No soy el primero, ni creo que seré el último, que piensa que estos personajes van a poner fin a los años de más autogobierno de Cataluña en su historia. Quizás deberían aprender de la realidad. Ver como está el catalán en Francia y como está en España. Ver las libertades reales, y no imaginarias, de los catalanes en la calle. Algún día, quizás en décadas, se estudiará este período como el más triste de la historia de Cataluña. Lo peor es que nadie se acordará del personaje Puigdemont, simplemente será estudiado como "el presidente invisible".

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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