Provocación, violencia y...

Carles Enric
4 min

En esta columna intentamos siempre hablar con unas semanas de margen. No es que hagamos de futurólogos sino que simplemente nos sentamos, miramos, vemos el pasado en escenarios parecidos y lo aplicamos al caso de Cataluña. Así, hace algunas fechas ya hablábamos de la necesidad de los independentistas de disponer de algún incidente para movilizar un porcentaje dubitativo de la población catalana. Ahora, meses después, ya podemos constatar que la forma será sencilla, la provocación.

Como recuerdan en privado y en público algunos miembros radicales de la CUP, alguno también de la antigua Convergència, para que el procés tire adelante será necesario poner algún muerto sobre la mesa. A ellos les da igual quién sea. Sus valores como personas siempre han dejado bastante que desear. Desde que dejaron de amamantar la teta familiar pudiente y salieron, sandalia en mano, a mamar del dinero público, su única obsesión es convertir la vida de la gente normal en la anormalidad de su vida. Poner temas políticos en manos de gente con grandes resentimientos a la vida tiene ese problema.

La provocación no vendrá buscada en un acto de Govern a Gobierno. Las inteligencias, escasas en ambos lados, son ciertamente controlables. No lo son tanto los sentimientos de los ciudadanos en la calle. Nadie puede controlar que a alguien se le vaya la mano. Y ese es el objetivo, en los próximos meses, de los radicales independentistas. Saben que para ser algo en la vida deben destacar ahora. Son elementos cuya vida, incluimos aquí a Puigdemont y a los líderes del PDeCAT y ERC, sin el procés sería hasta vergonzante. Profesionales de lanzar mentiras para vivir sus anormales verdades.

Con la provocación ya en marcha vendrá la violencia, y cuando esta llegue, no la para ni Dios

Con la provocación ya en marcha vendrá la violencia. Y perdonen, incluso los 100 supuestos intelectuales que ahora firman no sé que mamarrachada en La Vanguardia, cuando llegue la violencia no la para ni Dios. Quizás esos intelectuales, si eso fueran, debieron haber hablado cuando tocaba, no cuando sienten que les tocan. Y, cuando la violencia llegue, no hace falta de decir habrá un muerto, luego dos, y luego ni nos acordaremos de su nombre. Quizás la historia siempre se ha escrito así, pero es triste que actos propios del siglo pasado sigan siendo patrones en pleno siglo XXI.

Entramos en la fase final del procés. Para algunos, una larga partida de ajedrez. Unas aperturas conocidas, un medio juego desconcertante y unas posiciones finales ciertamente con mala perspectiva para todos. Para quien nunca haya jugado, no hay nada peor en el ajedrez que tirar las fichas cuando uno no gana. Y aquí, perdonen el spoiler, tiene toda la pinta que quienes pierdan --claramente por votos, los independentistas-- ni sabrán perder, ni abandonarán sin sangre su posición. Violencia en breve.

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¿Quién es... Carles Enric López?
Carles Enric

Soy un tipo corriente. Estudié una carrera en Barcelona e hice un Erasmus en Londres. Me casé, tuve hijos, me divorcié, me divertí, me junté, me separé… y siempre pensé que escribir era apasionante, sobre todo de lo cercano. Mi experiencia en el mundo editorial me permitió entender que vivía en un país que confunde profesionalidad con no tener ideas propias. Eso me preocupó y con los años sólo procuro ser coherente. No me caso con nadie, y eso no gusta. Si busca pleitesía al poder no lea mis artículos.

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